Intelectuales apolíticos – Otto René Castillo, guatemalteco

otto.rene.castillo-cUn día,

Los intelectuales Apolíticos

De mi país

Serán interrogados

Por el hombre sencillo

De nuestro pueblo.

Se les preguntará

Sobre lo que hicieron

Cuando la patria se apagaba

Lentamente,

Como una hoguera dulce,

Pequeña y sola.

No serán interrogados

Sobre sus trajes,

Ni sobre sus largas Siestas

Después de la merienda,

Tampoco sobre sus estériles

Combates con la nada,

Ni sobre su ontológica

Manera De llegar a las monedas.

No se les interrogará

Sobre la mitología griega,

Ni sobre el asco

Que sintieron de sí,

Cuando alguien, en su fondo,

Se dispone a morir cobardemente.

Nada se les preguntará

Sobre sus justificaciones Absurdas,

Crecidas a la sombra,

De una mentira rotunda.

Ese día vendrán

Los hombres sencillos.

Los que nunca cupieron

En los libros y versos

De los intelectuales apolíticos,

Pero que llegaban todos los días

A dejarles la leche y el pan,

Los huevos y las tortillas,

Los que les cosían la ropa

Los que les manejaban los carros,

Les cuidaban sus perros y jardines,

Y trabajaban para ellos,

Y preguntarán

“¿Qué hicisteis cuando los pobres

Sufrían y se quemaba en ellos

Gravemente, la ternura y la vida?”

Intelectuales apolíticos

De mi dulce país,

No podréis responder nada.

Os devorará un buitre de silencio

Las entrañas.

Os roerá el alma

Vuestra propia miseria.

Y callaréis,

Avergonzados de vosotros.

OttoRene Castillo – Guatemalteco

Otto René Castillo

Otto René Castillo nace en Quetzaltenango en 1936. En 1954 es exiliado a El Salvador por su oposición al golpe de estado contra Jacobo Arbenz perpetrado por la CIA y tropas mercenarias. En 1958 regresa a Guatemala. Entra a la Universidad de San Carlos a estudiar leyes, y se recibe en ellas. Obtiene una beca para hacer estudios en la R.D.A. En 1959 inicia sus estudios en Letras en Leipzig, abandonándolos 3 años después para ingresar a la Brigada Joris Ivens, grupo de cineastas, para la filmación de cortometrajes sobre la lucha armada de liberación de los pueblos latinoamericanos.

Regresa a Guatemala en 1964, compartiendo la militancia política con las actividades culturales. Dirige el teatro Experimental de la Municipalidad de Guatemala. En 1965 es capturado y mandado al exilio, pero las organizaciones revolucionarias lo nombran representante de Guatemala en el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud en Argelia. Así, recorre Alemania, Austria, Hungría, Chipre, Argelia y Cuba, donde permanece algunos meses.

En 1966 regresa clandestinamente a su país para incorporarse a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) comandadas por César Montes donde es nombrado responsable de Propaganda del Regional Oriental y responsable de Educación del Frente Edgar Ibarra. En marzo de 1967 es herido en combate y capturado por las fuerzas antiguerrilleras del gobierno, y conducido junto con su compañera Nora Paiz a la base militar de Zacapa donde después de torturado y mutilado es quemado vivo del 19 al 23 del mismo mes.

Otto René dejó tras de sí una excelente obra poética reconocida en su país y en el extranjero. Entre los premios de poesía que obtuvo podemos mencionar el premio Centroamericano de poesía en 1955, el premio Autónomo en 1956 y el premio “Filadelfio Salazar” en 1958, ambos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y el premio Internacional de Poesía en Budapest otorgado por la Federación Mundial de Juventudes Democráticas en 1957

“Otto René Castillo (1936-1967), poeta guerrillero capturado en la Sierra de las Minas con Nora Paiz, su amor, también combatiente, y quemados vivos el 17 de marzo de 1967, durante el gobierno de Méndez Montenegro. De aquel combate según se cuenta sólo salvó la vida el legendario Pablo Monsanto. Vivió 31 años. Dio a su pueblo su canto y su vida. ¿Qué más puede dar un poeta?”

Luis Cardoza


Nunca estoy solo

De veras, nunca estoy solo.

Tan sólo estoy triste
cuando tus ojos
huyen
del sitio
en que debimos
encontrarnos
por la tarde.
Ahora
se pudre la espera
debajo del tiempo,
del tiempo que se ríe
de mí, gran amador,
desprovisto de amada,
en búsqueda siempre.

Uno es así de Extraño

En verdad,

crees que siempre

estoy alegre

y que nada me duele.

Ni tu partida.

Ni tu regreso.

Ni el frío

que nacerá

cuando de mí

te ausentes.

Uno es así,

cuando tiene tu edad.

Con tus años,

tú no conoces

la soledad.

A tu edad,

se la oye nombrar

a menudo

como a un pariente

muy lejano,

que nos alumbra,

desde lejos,

el fondo

del pecho.

Y uno cree

estar tan solo

y tan triste,

que la risa

de otros

nos parece

nacer

en la alegría.

Uno es así,

cuando tiene tu edad.

Pero uno se equivoca.

Y pronto descubre

estar avanzando por el tiempo.

La soledad, entonces

ya no tiene la edad

de nosotros,

sino la edad del alma.

Ahora tienes

que mirarme el alma,

para saber si estoy

sólo conmigo,

cuando te marches

mañana.

Sábelo,

todo lo tuyo

me importa en extremo.

Tu mano,

dulce y pequeña,

guarda mi rostro,

mis cabellos,

mis labios

encerrados

en su cuenco

moreno.

Tus labios

hechos

para que yo

los besara,

me guardan

en su húmedo

mundo.

Tu pecho,

está invadido

por mi tacto

salvaje,

que te busca

intranquilo

por las tardes.

Tú lo sabes.

Cuando te vayas,

algo de mí

se irá contigo,

no lo olvides,

alma mía.

Pero cuando vuelvas

puede que ya no

regreses conmigo,

porque ya me habrás

abandonado.

Uno es así,

cuando tiene tu edad.

Tal vez

cuando tú vuelvas,

ya me haya marchado

para siempre de la vida,

sin que tú lo comprendas,

ni yo lo haya querido.

Pero antes, amor mío,

quiero que siempre

creas en mis labios.

En mi voz.

En mis combates.

Aún cuando no volvamos

a estar juntos

por las tardes,

llenas de viento

y jacarandaes.

Y que me mires como soy:

el más alegre de todos,

pero también el más triste.

Uno es así de extraño

cuando se tiene mi edad

y se lleva la gravedad

del mundo en la sangre.

Me gusta luchar,

para que todos podamos

ser felices algún día.

Lo sabes, amor mío.

Pero también

me gusta amarte

cuando hacia mí

vienen tus pasos.

Y sé que dudas tanto.

En verdad de verdades,

deberías quedarte

conmigo

para todos los tiempos.

Pero te vas

sin que yo sepa

si volveremos

a vernos

solos

por las tardes.

Es tan extraña

y tan compleja

la vida,

que cuando vuelvas

puedes traer

otro nombre

escrito en la pupila.

Amor mío,

lo sé, porque

también soy inconstante.

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~ por Editorial Ombligo del Mundo en 30 junio 2009.

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  1. Probando

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