De Hypatia a Soledad Barret, feminidades alternativas para el siglo XXI

HIPATIALa imagen hegemónica de la supermodelo con excesivo colágeno o la del ama de casa resignada a servir a su señor, son dos arquetipos  de feminidades disfuncionales ya para el siglo 21 en un contexto de sociedad globalizada donde urge la intervención responsable y reconocida socialmente de diferentes feminidades. En esta segunda edición del Río de Heráclito se aprovecha un texto ampliamente  difundido de Frei Betto en la red durante la semana pasada y se presenta la historia de la guerrillera paraguaya anarquista Soledad Barret. Es necesario pensar a las mujeres del siglo 21.

No olvide votar al final de esta edición para elegir los temas principales del siguiente número del río.

El difícil arte de ser mujer por Frei Betto

Hoy la opresión contra la mujer se manifiesta de maneras tan sofisticadas que llegan a convencer a las mismas mujeres de que ése es el camino verdadero de la liberación femenina

Fuera de concurso, en Cannes, una de las películas de mayor éxito en tan renombrado festival francés fue Ágora, dirigida por el español Alejandro Amenábar. Su estrella es la inglesa Rachel Weiz, premiada con el Oscar 2006 como mejor actriz de reparto por su trabajo en El jardinero fiel, dirigida por el brasileño Fernando Meirelles. En Ágora ella interpreta a Hipatia, única mujer de la Antigüedad que destacó como científica.

Astrónoma, física, matemática y filósofa, Hipatia nació el año 370, en Alejandría. Fue la última gran científica de renombre que trabajó en la legendaria biblioteca de aquella ciudad egipcia. A los 30 años ocupó, en la Academia de Atenas, la silla de Plotino. Escribió tratados sobre Euclides y Ptolomeo, realizó un mapa de los cuerpos celestes y parece que había inventado nuevos modelos de astrolabio, planisferio e hidrómetro.

Neoplatónica, Hipatia defendía la libertad de religión y de pensamiento. Creía que el Universo era regido por leyes matemáticas. Tales ideas suscitaron las iras de los fundamentalistas cristianos que, en plena decadencia del Imperio Romano, luchaban por conquistar la hegemonía cultural.

El año 415, instigados por Cirilo, obispo de Alejandría, algunos fanáticos arrestaron a Hipatia en una iglesia, la maltrataron con trozos de cerámica y conchas y, después de asesinarla, arrojaron el cuerpo a una hoguera. Su muerte paralizó durante mil años el avance de la matemática occidental. Cirilo fue canonizado por Roma.

La película de Amenábar resulta oportuna en este momento en que el fanatismo religioso se está poniendo de moda por esos mundos de Dios. Pero toca también otro tema más profundo: la opresión contra la mujer. Hoy esta opresión se manifiesta de maneras tan sofisticadas que llegan a convencer a las mismas mujeres de que ése es el camino verdadero de la liberación femenina.

En la sociedad capitalista, donde impera el lucro por encima de todos los valores, el patrón machista de cultura asocia erotismo y mercancía. El atractivo es la imagen estereotipada de la mujer. Su autoestima es desplazada hacia el sentirse deseada; su cuerpo es violentamente modelado según patrones consumistas de belleza; sus atributos físicos se vuelven omnipresentes.

Donde hay ofertas de productos —televisión, revistas, periódicos, folletos, propaganda en vehículos, y toda la parafernalia de las telenovelas— lo que se mira es una profusión de senos, nalgas, labios, piernas, etc. Es como una carnicería virtual. Hipatia fue castrada en su inteligencia, en sus talentos y valores subjetivos, y ahora es escarnecida por las conveniencias del mercado. Es sutilmente manipulada en su ansia de alcanzar la perfección.

Según la ironía de Ciranda da bailarina, de Edu Lobo y Chico Buarque, “Si nos fijamos bien / todo mundo tiene acné / marca de apendicitis o vacuna / y tiene lombrices, tiene amebas, / sólo la bailarina no lo tiene”. Si lo tuviera sería rechazada por los patrones machistas por ser gorda, vieja, sin atributos físicos que la hagan deseable.

Si abre la boca debe hablar de emociones, nunca de valores; de fantasías, no de la realidad; de la vida privada, no de la pública (política). Y debe aceptar placenteramente ser reducida a la irracionalidad analógica: “gata”, “vaca”, “avión”, “calabaza”, etc.

Para evitar ser repudiada, ahora Hipatia debe controlar su peso a costa de enormes sacrificios (¡qué bueno sería destinar a los hambrientos lo que deja de comer!), cambiar el vestuario lo más frecuentemente posible, someterse a la cirugía plástica por mera cuestión de vanidad (¡y pensar que esta especialidad de la medicina fue creada para corregir anomalías físicas y no para dedicarse a caprichos estéticos!).

Toda mujer sabe que, mejor que ser atractiva, es ser amada. Pero el amor es un valor anticapitalista. Supone solidaridad, no competitividad; compartimiento, no acumulación; donación, no posesión. Y el machismo impregnado en esta cultura volcada hacia el consumismo teme la alteridad femenina. Resulta mejor fomentar la mujer-objeto (de consumo).

En la guerra de los sexos, históricamente es el hombre quien señala el lugar de la mujer. Él tiene la posesión de los bienes (patrimonio); y a ella le toca el cuidado de la casa (matrimonio). Y está claro que ella va incluida entre los bienes… Véase la costumbre tradicional, en el casamiento, de añadir el apellido del marido al nombre de la mujer.

En el Brasil colonial se decía que a la mujer del dueño de esclavos le estaba permitido salir sólo tres veces de casa: para ser bautizada, casada y enterrada… Todavía hoy, la Hipatia interesada en matemática y filosofía es, como mínimo, una amenaza para los hombres que no quieren compartir sino dominar. Pues ellos están repletos de voluntades y parcos de inteligencia, aunque sean cultos.

Si lo atractivo es lo que se ve, ¿por qué espantarse de saber que la media actual de durabilidad conyugal en el Brasil es de siete años? ¿Cómo exigir que los hombres se interesen por las mujeres que carecen de atributos físicos o cuando ya son vencidas por la edad?

Es lástima que aún no se haya inventado botox para el alma. Ni cirugía plástica para la subjetividad.

hipatia collage

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Soledad Barret

Soledad_ColagemHaré un relato suscinto de lo vivido por Soledad con la idea de poder desarrollarlo más adelante. Trataré de unir los hechos acaecidos cuando la conocí con lo que ella estaba viviendo en esos momentos.

Soledad Barret Viedma, Sol, nació en el Paraguay el 06 de enero de 1945.

Su padre, Alejandro Rafael (Alex), era objeto de persecuciones políticas en el Paraguay al igual que lo fue Rafael Barret, su abuelo, el escritor de origen español nacido en Torrelavega el 07 de enero de 1876, quien se trasladara a Buenos Aires para luego establecerse en el Paraguay.

Junto con su familia sufre un período de exilio que la llevó a Argentina cuando tenía tres meses, viviendo en un pueblo en las márgenes del río Paraná durante cinco años, cuatro de los cuales su padre estuvo preso o perseguido por la policía paraguaya y argentina, de allí, dice su hermana Namy Barret: “Su nombre refleja la ausencia de nuestro padre”. Retornaron al Paraguay para refugiarse finalmente en el Uruguay. Se destacó como representante de la juventud paraguaya en nuestro país.

El 6 de julio de 1962, causó una fuerte repercusión, el rapto de que fue objeto, a sus 17 años, por parte de un grupo neo nazi que, apaga la luz, le arrastran del pelo, la encapuchan y le meten en un auto: “Gritá Viva Hitler, le dijeron, “Muera Hitler, gritó ella; “Gritá Muera Fidel” “Viva Fidel y la Revolución Cubana” gritó ella, al no lograr lo que querían le tatuaron esvásticas en los muslos con una hoja de afeitar y la tiraron a la calle dejándola abandonada atrás del Zoológico de Villa Dolores.

Luego de este atentado y al ser objeto de persecuciones por parte de la policía, se traslada al Brasil.

Soledad conoce allí a José María Ferreira de Araujo, militar de la Marina; se trasladan a Cuba en 1966 donde se encuentran con varios compañeros de la Marina de José María; entre ellos el marinero de primera clase, José Anselmo do Santos, “O Cabo Anselmo”
Se casan en Cuba en julio de 1968. Nace una hija, Naysaindy, en abril de 1969. José María retorna a Brasil junto a Edson Neves Quaresma para crear las condiciones del retorno de “O Cabo Anselmo”, en junio o julio de 1970, es arrestado y muere torturado en el cuartel del DOI-CODI/SP el 23 de setiembre de 1970.

Soledad vuelve a Brasil a principios de 1971 con un certificado falso de identidad y con su hija, a quien le cambia el nombre por el de Naisaindy Sosa del Sol. Quiere conocer la situación de su compañero José María. Allí se vuelve a relacionar con José Anselmo do Santos el cual, el 30 de mayo, había caído preso y se había convertido en delator de la policía, esto, afirmado por él mismo. Existe otra versión, expresada principalmente por Jarbas Silva Marques ex preso político, periodita e historiador, que afirma que ya, desde los orígenes del comienzo de la dictadura en 1964 era un agente infiltrado.

Brasil, adonde se traslada Soledad, estaba en los comienzos de la dictadura que irrumpió el 31 de marzo de 1964. En 1966 surge la Vanguardia Popular Revolucionaria, VPR. de manos del ex-sargento del Ejército Onofre Pintos; adoptando ese nombre desde diciembre de 1968. El 24 de enero de 1969 se une el capitán Carlos Lamarca que desertaba del Ejército con un grupo de soldados y suboficiales llevando armas y municiones.

A partir de 1971 la VPR cayó en una crisis motivada por las divergencias, prisiones y muertes que practicamente destruyeron a la organización en el país; se desmoviliza en agosto de 1971 reconociendo el fracaso de su experiencia, tratando de salvar la vida de los que quedan y convocando a su II Congreso Nacional.

En 1972 hubo un intento de reorganizar a la VPR en el Nordeste, orientada desde Chile por Onofre Pinto. “O Cabo Anselmo” convertido en delator, denunciado por compañeros como tal, pero aún apoyado por Onofre Pinto, llegó a Chile en octubre de 1971 para reunirse con el Comando General de la VPR.

Jarbas Silva Marques recuerda que el hermano de Soledad, Jorge Barret Viedma, fue la persona que trajo desde Chile la información sobre la infiltración de “O Cabo Anselmo”.

Este fue el momento en que Soledad aparece en Uruguay. Salió de Brasil dejando a su hija al cuidado de una amiga, Damaris Oliveira Lucena. Fue a Chile, probablemente acompañando a José Anselmo do Santos y confluyendo con su hermano, Jorge Barret; de allí a Uruguay.

Fue un poco antes de las elecciones en Uruguay del 28 de noviembre de 1971.

Pedro Germán – Uruguay

Soledad Barret

(Daniel Viglietti)

ceibo soledad barret

La duda lleva mi mano hasta la guitarra,
mi vida entera no alcanza para creer
que puedan cerrar lo limpio de tu mirada;
no existe tormenta ni nube de sangre que puedan borrar
tu clara señal.

La soledad de mi mano se da con otras
buscando dejar lo suyo por los demás,
que a mano herida que suelta sus armamentos
hay que enamorarla con la mía o todas que los van a alzar,
que los van a alzar.

Una cosa aprendí junto a Soledad:
que el llanto hay que empuñarlo, darlo a cantar.

Caliente enero, Recife, silencio ciego,
las cuerdas hasta olvidaron el guaraní,
el que siempre pronunciabas en tus caminos
de muchacha andante, sembrando justicia donde no la hay,
donde no la hay.

Otra cosa aprendí con Soledad:
que la patria no es un solo lugar.

Cual el libertario abuelo del Paraguay
creciendo buscó su senda, y el Uruguay
no olvida la marca dulce de su pisada
cuando busca el norte, el norte Brasil, para combatir,
para combatir.

Una tercera cosa nos enseñó:
lo que no logre uno ya lo harán dos.

En algún sitio del viento o de la verdad
está con su sueño entero la Soledad.
No quiere palabras largas ni aniversarios;
su día es el día en que todos digan,
armas en la mano: ”patria, rohaihu”.

soledadbarret


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Daniel Viglietti cantando a Soledad Barret

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~ por Editorial Ombligo del Mundo en 12 julio 2009.

3 comentarios to “De Hypatia a Soledad Barret, feminidades alternativas para el siglo XXI”

  1. Ufa! Transmisión de pensamientos. Acabo de terminar de leer un libro de Rosa Montero (Historia de mujeres) que reune las biografías de varias mujeres como Laura Riding (amante de Robert Graves), Zenobia Camprubí (esposa de Juan Ramón), María Lejárraga, las hermanas Bronte, entre otras infaltables como Frida, George Sand, etc. Habla sólo de paso de Hipatia o Hypatia. Admito que quede shockeada con la intensa y apasionada vida que llevaron todas esta mujeres.
    “Engels sostenía que la supeditación de la mujer se originó al mismo tiempo que la propiedad privada y la familia, cuando los humanos dejaron de ser nómadas y se asentaron en poblados de agricultores“.
    “Las mujeres cuando mueren lo hacen para siempre, sometidas al doble fin de la carne y el olvido“, escribía la italiana Dacia Marani.
    Mientras George Sand vestido de hombre afirmaba: “Yo soy poeta y esto es, en realidad una mujer“
    Para terminar con Lady Ottoline Morrell que lo comprobo en carne propia, “ser única bordea la locura“.

  2. excelente ! solo se podría haber terminado de contar, aunque resumidamente la historia de Soledad, y que papel jugo al final el cabo Anselmo!! Monstruo!! Y, ejemplo de vida, el de Soledad!!

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