¡TE JODIERON DESDE 1870!

En esta edición 27 del Río de Heráclito compartimos un ensayo de la politóloga Cecilia Vuyk; ¡Te jodieron desde 1870!” El mismo responde a una reciente campaña comunicacional lanzada desde la llanura colorada. Así también publicamos una carta abierta al Ministro de Defensa firmada por el Sociólogo Tomás Palau y el cantante popular Ricardo Flecha.

Para continuar esta edición zurda del Río de Heráclito, publicamos la filmación de la entrega del PREMIO NACIONAL AL MÉRITO, entregado la semana pasada por el Presidente Fernando Lugo Méndez al señor Ananías Maidana; ex secretario general del Partido Comunista Paraguayo; el ser humano que -luego de Nelson Mandela -estuvo más años en una cárcel, 20 años en total; y la sobrevivió!

Viene bien a este reverdecer democrático recordar a un escritor español radicado en Paraguay el cual escribiera una obra de nombre “Las Ideas no se matan”; Viriato Díaz-Pérez, por lo cual también publicamos en esta edición un trabajo de José Rodríguez Alcalá sobre don Viriato cursando una invitación para vernos este Jueves en la Biblioteca del Centro Cultural de España, Juan de Salazar en el contexto del Aula-Taller en DD.HH. por medio de la Literatura Paraguaya. Que disfruten esta edición.

Pos data:

Artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos referidos a la Libertad de Pensamiento, Opinión y Expresión.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

NOTA DE CABECERA: ¡TE JODIERON DESDE 1870!

Por Cecilia Vuyk (Politóloga)

El llamado “Foro Juvenil Republicano” lanzó una campaña con el lema “Te jodieron hasta el 2013”, empapelando la ciudad con afiches alusivos a dicha consigna. El presidente de este llamado Foro, Guido Velásquez, dijo que el sentido es hacer saber que “la joda” del presidente Lugo terminará en el 2013, cuando ellos los colorados asuman el poder “para reconstruir el país de sus ruinas al igual que lo hicimos tras la guerra del 70 (sic)”.

Que buen chiste. ¿Reconstrucción nacional tras el ´70? ¿Gobiernos nacionales colorados?

Empecemos por recordar a los amigos del “Foro”, que su partido nace como extensión de la injerencia brasilera a nuestro país tras esa Guerra imperialista montada por el entonces imperio –Gran Bretaña- con apoyo de las potencias locales serviles al mismo, Argentina y Brasil. Recordemos también al amigo que los partidos políticos tradicionales se fundaron luego de la guerra en 1887, con el mero objetivo de disputar la repartija de tierras que el gobierno “nacional” de lo que el amigo Velásquez llama “reconstrucción” inició a partir de la ley de ventas de tierras de 1883 y 1885. La ANR, como bien sabemos, respondía a la línea brasilerista, impulsada por su líder el Gral. Bernardino Caballero.

La “reconstrucción nacional” se basó en destruir las bases del único proyecto nacional soberano y autónomo desarrollado en América Latina en el siglo XIX. Las tierras que pertenecían a quienes las trabajaban –el 80% de las tierras en manos públicas de los y las campesinos e indígenas-, fueron regaladas a capitalistas extranjeros, en su mayoría ingleses. Para 1888, este “gobierno nacional” regaló el 77% del total de las tierras públicas, pasando en 34 años de manos púbicas a privadas –extranjeras en su mayoría- el 64% del territorio paraguayo “nacional”.  Recordemos simplemente a los amigos de este “gobierno de reconstrucción nacional”, a Carlos Casado S.A. con 5,6 millones de has en el Chaco, y a La Industrial Paraguaya S.A. con 2,6 millones de has en la Región Oriental.

Este gobierno de “reconstrucción nacional” liderado por el Partido Colorado, lo que hizo fue revertir nuestra construcción nacional soberana y sentar las bases de la estructura absolutamente desigual que, gracias a sus sucesivos “gobiernos nacionales”, sigue imperando en el país. Tenemos el índice de distribución más desigual del continente –un 0,94 en la escala de Gini, lo cual equivale a la desigualdad casi perfecta (1)-, y según todos los Censos Agropecuarios Nacionales del país, incluido el último, no pasa del 3% las personas que concentran la mayoría de la tierra en el país[1].  En esta desigualdad estructural, los “gobiernos colorados de reconstrucción nacional” no solamente han regalado las tierras tras la guerra del ´70, sino que han profundizado ese regalo a través del IBR en el “gobierno nacional” del Gral. Stroessner, con un total de 7.8 millones de has mal habidas, en manos de los amigos.

Para no olvidar, las tierras regaladas tras la guerra y en la dictadura, tenían –y aún tienen- en su interior, a sus legítimos dueños: los campesinos e indígenas. Solo recordemos el caso actual de la disputa en Casado.

Para refrescarle un poco más la memoria al amigo Velásquez, sus “gobiernos colorados nacionales” son los que han impulsado y sostenido la dictadura más larga y una de las más sangrientas de nuestro continente, de la mano de su correligionario Alfredo Stroessner. Miles de muertos, muertas, torturados, torturadas y desaparecidos/as, cuyos victimarios aún  mantienen su impunidad hasta hoy día, con la ayuda de sus amigos que siguen en el poder “reconstruyendo el país”.

Amigo Veslásquez, la gente no es tonta, la gente se acuerda, la gente sabe. Si hay alguien a quien se jodió con el cambio en el 2008, fueron a ustedes, quienes pregonan un país y una sociedad justa, pero para los amigos.

Hoy nadie debe estar afiliado/a para conseguir un cargo –o para no ser encarcelado/a. Hoy podemos decir lo que pensamos, sin que nos cueste la vida o la de nuestros seres queridos. Hoy se pelea por aquellas personas que ilegítima e ilegalmente perdieron sus tierras en TUS gobiernos. Hoy le jodemos a los que eternamente nos han jodido. Y les jodemos de la mano de la justicia real y de la honestidad.

Si querías seguir manteniendo tus privilegios a costas del pueblo en la miseria, TE JODISTE. Hoy gana la gente, sin distinción de color. HOY gana el país.


[1] Según demuestra el CAN 1956, el 1,04% de la población poseía el 87,73% de las fincas de 1000 o más hectáreas. Según datos del CAN 1981, el 0,92% poseía el 78,59% de las fincas de 1000 o más hectáreas, y según el CAN 1991, 1,55% el 81,32%. Los últimos datos disponibles -CAN 2008 – demuestran que un 2,06% posee el 85,44% de las fincas de 500 o más hectáreas

CARTA ABIERTA DE APOYO AL MINISTRO DE DEFENSA


Asunción, 9 de marzo de 2010

Gral. Luis Bareiro Spaini

Ministro de Defensa Nacional

E.S.D.


Estimado Gral. Bareiro:

Nos permitimos extender a usted nuestras más sinceras felicitaciones por la postura asumida en defensa de los intereses nacionales, ante la grosera intromisión de la embajada norteamericana en los asuntos políticos del país.

La suya es una postura que dignifica al Paraguay y muestra que las FF.AA. por usted representadas no han caído en el servilismo y la sumisión que la mayoría de los políticos muestran ante poderes extranjeros, como muchos de los ciudadanos de a pie de nuestro sufrido país que, como nosotros, estamos seguros apoyan su patriótica posición en momentos de agresión al gobierno.

Conocemos su límpida trayectoria como militar, su integridad y honestidad como persona y su sólida preparación académica. No deja de ser llamativo que sea justo en estos momentos que aparezcan críticas a su persona, críticas que aluden a su incapacidad, o a sus inclinaciones o preferencias ideológicas, o a decisiones administrativas que fueron adoptadas en el pasado reciente. Nada de esto se le había imputado hasta que usted tuvo la valentía de defender al país ante los poderosos. Aquí sí los serviles y obsecuentes ladraron para defender a su amo.

Ni el gobierno norteamericano ni el gobierno colombiano tienen absolutamente nada que enseñarnos en materia de seguridad, derechos humanos o respeto a la democracia y a la autonomía de las naciones. Usted se lo ha dicho en la cara, en un gesto de valentía que hace tiempo no veíamos en un funcionario del gobierno paraguayo.

Reiteramos nuestro más profundo agradecimiento a su persona por la actitud noble y patriótica que le ha tocado asumir en esta ocasión.

Reciba nuestro fraternal apoyo,

Ricardo Flecha                                                                               Tomás Palau

VIDEO DE LA ENTREGA DEL PREMIO HONOR AL MERITO A ANANÍAS MAIDANA

VIRIATO DÍAZ PÉREZ

por

JOSÉ RODRÍGUEZ ALCALÁ

separata de El Paraguay en marcha…

En esta época evocada, en 1905, es que arribó a la Asunción un espíritu de noble alcurnia intelectual: VIRIATO DIAZ PEREZ. “Venía de España. Nacido en Madrid, en el año 1875, educóse en la misma ciudad. Descendía de Nicolás Díaz Pérez, autor del Diccionario Biográfico y Bibliográfico de Extremeños Ilustres. En la Universidad Central de la capital española obtuvo el grado académico de doctor en filosofía y letras. Desempeñó en Madrid el cargo de Cónsul General del Paraguay. Después, atraído por sus románticos efluvios, vino a nuestro país. Vino para conocerlo y regresar; empero, le ocurrió lo que a su egregio compatriota, Victorino Abente y Lago: no pudo ya desprenderse del embrujo de la Asunción. Tal vez estaba esa suerte inscrita en su destino; quizás él mismo la buscó. Lo cierto es que vinculóse al Paraguay por lazos de sangre y amistad, y, desde 1905, Viriato Díaz Pérez es ciudadano de esta tierra por imperativo del afecto que supo granjearse en el corazón de la sociedad paraguaya. Emparentado con Juan Silvano Godoi, hizo de la Biblioteca Americana y del Museo que lleva el nombre de aquel ilustre patricio, su refugio intelectual.

Con Rolando A. Godoi, su hermano por afinidad, sustituyó al gran romántico, que dijera Manuel Domínguez, en la dirección de ese templo de la cultura nacional. Desde allí, en algo parecido por su función literaria, dentro de la sociedad en que actuaba, al Paul Groussac de las letras argentinas, ha irradiado conocimientos, con noble generosidad, hacia todos los vientos de la República. Profesor ilustrado, Viriato Díaz Pérez enseña el griego, la historia, la filosofía, con dominio de esas materias y con dedicación apostólica. Ninguna actividad de superación mental desarrollada en el Paraguay desde 1905, ha hallado ausente o indiferente a Viriato Díaz Pérez. Es que este castellano chapado a la antigua, es un espíritu lleno de armonías, un cerebro nutrido de erudición, un alma pura entregada totalmente al servicio de las artes y de las letras. El Colegio Nacional, la Escuela Normal, la Facultad de Derecho de la Asunción, han contado con sus enseñanzas. Teósofo y republicano, su mente sabe ahondar en los problemas de la vida y de la muerte, de lo visible y de lo invisible, de lo fugitivo y de lo eterno.

Entre los trabajos de Díaz Pérez han de citarse La India, publicado en Madrid, en 1895; Algunos datos sobre la Antigua Literatura Hinda, traducida en Austria, Praga, 1898: Naturaleza y Evolución del lenguaje rítmico, tesis presentada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, 1900; Sobre el Misticismo Musulmán – Manuscritos árabes y aljamiados sobre ocultismo que existen en la Biblioteca Nacional –. Supernaturalismo – Karma – Madrid-Sophia, 1903-1904; El término “Anitos”, la raíz y sus significados, tesis presentada al Congreso orientalista, celebrado en Amsterdam e incluida en sus memorias, publicadas en dicha ciudad en el año 1904; Sobre Edgar Poe – Ensayo de una traducción literal de “El Cuervo”, Madrid – Helios, 1904; A pie por la España desconocida. A través de la Sierra de Francia. En el desierto y valle de las Batuecas, Madrid, Barcelona, Burdeos, 1903-1904; inconcluso; Los Frailes de Filipinas, Madrid, 1904; El gran esteta inglés John Ruskin y “sus siete lámparas de la arquitectura”, Asunción, 1908, conferencia dada en el Instituto Paraguayo, de cuya Revista fue director en su última etapa y colaborador asiduo. Civilidad y arte. Discurso de inauguración de la Academia de Bellas Artes, Asunción, 1909; Documentos de 1534 a 1600 que se conservan en el Archivo Nacional. Primer Ensayo de Indice, Asunción, 1909; Leyendo a Veressaief (algunas palabras sobre la medicina ortodoxa actual). Biblioteca de la revista “Natura”, Montevideo, 1910; Santiago Rusiñol – Los antiguos impresionistas hispanos –, El impresionismo actual. Trabajo leído en el Museo de Bellas Artes, Revista del Paraguay, Asunción, 1913; Dogmatismo, Ciencia y Misterio – Conferencia dada en la Universidad de la Asunción, Revista del Paraguay–, Asunción, 1913; Guido Boggiani y el canto D’Annunzio en Isaudi – Estudio leído en el homenaje celebrado en el Museo de Bellas Artes, en memoria del malogrado artista. Revista del Paraguay –, Asunción, 1915; El sentimiento de la España moderna acerca del israelita – Conferencia leída en la Sociedad Italiana –, Asunción, 1916; Polibiblión paraguayo: conjunto de indicaciones bibliográficas sobre el Paraguay; relacionados con la Geografía y la Historia; las Ciencias y las Letras; La Política y los Progresos del País; dispuestas y clasificadas por orden de materias. Asunción, 1916. Son en total seis mil indicaciones bibliográficas. Este trabajo fue presentado al Congreso de Bibliografía e Historia, reunido en Buenos Aires en 1916; José María de Lara. – Noticia sobre un paraguayo desconocido. Conferencia dada en el Salón de la Societá Italiana, Asunción, 1919; Sobre la anacrónica virtud de la modestia, Asunción, 1926; Arte hispano-paraguayo misionero y guaranítico – Conferencia dada en el templo de Yaguarón – Revista de la Escuela de Comercio, Asunción 1924; Coronario de Guido Boggiani (Homenaje de la Revista del Paraguay). Asunción, 1926. Traducciones. A. Besant, Algunos problemas de la vida, original inglés. Biblioteca orientalista, Barcelona; M. Collins, Historia de una maga negra, original inglés. Biblioteca orientalista, Barcelona, y numerosas colaboraciones y conferencias.

En 1930 publicó en la Asunción Las comunidades peninsulares en su relación con los levantamientos “comuneros” americanos y en especial con la Revolución Comunera del Paraguay. Se trata de conferencias que dio en el Instituto Paraguayo y presentadas, en conjunto, al Segundo Congreso de Historia Americana, celebrado en la Asunción en el año 1926, de cuyo Comité organizador fue co-secretario con Juan Francisco Pérez Acosta.

Pero, ¿qué piensan en España de este quijote venido al Paraguay? Nos lo dirá R. Cansinos Assens, en las líneas que siguen:

“Hace algún tiempo, en un artículo publicado en La Voz a propósito de Rafael Barret, el noble y malogrado escritor que ha dejado una obra de vigoroso acento social, ignorada en nuestro país, citaba Luis Araquistain ocasionalmente a otro escritor del novecientos, que desapareció mucho tiempo hace ya de nuestro horizonte – Viriato Díaz Pérez de la Herrería –, y se preguntaba quién sería este colega, que él, de promoción más reciente no había llegado a conocer. No requerido personalmente, y para que no pensara nadie que yo me arrogaba el negociado de los escritores perdidos, me abstuve de contestar a la interrogación. Per lo demás, si Araquistain hubiera consultado mi Nueva Literatura, esa guía del modernismo, hubiera encontrado en ella esta ficha ilustrativa:

“… En El País, de Ricardo Fuente, y en El Motín de Nakens, que por entonces (1900), se remoza con un nuevo furor iconoclasta para hacer la unión republicana. Allí, en aquella pintoresca redacción, que guarda toda la traza precaria de los antiguos tiempos revolucionarios, de la antigua bohemia conspiradora, y en la que se reúnen Viriato Díaz Pérez, el grande y largo Viriato, vegetariano (ya) y teósofo cabalista, que dirige Sophia y traduce a Madame Blavatsky (Don Viriato Díaz Pérez de la Herrería, hijo de D. Nicolás Díaz Pérez, el erudito investigador de las antigüedades extremeñas); que desde 1907, aproximadamente, reside en el Paraguay”.

“Viriato Díaz Pérez, que al entusiasmo regional de su erudito padre debe ese nombre heroico, era una figura familiar en los círculos literarios de comienzos del siglo, lo mismo que Rafael Barret, cuya barba asiria, florida y pulcra, decoraba nuestros cenáculos, no menos que su sonriente silencio. Viriato Díaz Pérez era el amigo discutidor y locuaz de Villaespesa, de Machado, de Pedro González Blanco, de todos cuantos entonces eran jóvenes y escribían. Yo veía al “grande y largo Viriato”, que siempre vestía de negro, y daba, como Unamuno, cierto aire de protestante a su indumentaria, en la redacción de El Motín, las mañanas de los domingos, en aquellas como misas republicanas. Pero también lo veía algún día entre semana cuando, con Paco Villaespesa y Pedro González Blanco, en el tiempo de las acacias floridas, subía a su casa de la calle Marqués de Urquijo, donde había un Budha dorado imperando sobre un bargueño, muchos libros viejos y una jovencita encantadora, Alicia, la hermana del escritor, toda espíritu y nervios y toda en flor bajo el luto flamante del padre… Era primavera, y llevando con nosotros a Alicia, nos encaminábamos a la Moncloa, que tenía entonces un aire más abandonado y romántico y esa melancolía de que lo llenaron todos los repatriados. Acabábamos de perder las Antillas y la juventud adoptaba ya ese gesto de desafío a los viejos que fue la esencia del modernismo. A veces, en las solitarias alamedas de la Moncloa, nos cruzábamos con el coche oficial de Sagarna, lento y sin ruido, como si pasease a un moribundo. Y Pedro González Blanco alzaba su bastón y apuntaba hacia la ventanilla, haciendo retroceder a aquel rostro pálido y fatigado. Fusilamiento simbólico de un régimen. Veía, finalmente, a Viriato Díaz Pérez en casa de unos amigos comunes, los Molano – Manuel, Pepe y Mario –, últimos vástagos de una prócer familia extremeña, y que por sus ideas y sus vidas, igualmente originales, están reclamando una gran pluma que los lleve a la novela, como la de Queiroz llevó a los Maia.

…”Viriato Díaz Pérez, teósofo, ocultista, poliglota, tenía una fama ya algo imponente de sabio, y empezaba a sentir la asfixia de la España monárquica cuando se le abrió impensadamente la amplitud de América. Un día vióse sorprendido con la visita de un joven paraguayo – Herib Campos Cervera, político, escritor, hijo de un padre que cayó fulminado por la violencia de las luchas políticas –, que le traía su admiración y el recuerdo de un parentesco no lejano, indudablemente. Meses después, el paraguayo tornaba a su país, casado con Alicia, toda espíritu y toda nervios. Y detrás de la nupcial pareja, Viriato, incapaz de resistir la nostalgia, liquida su Budha y sus libros y emprende la ruta de América, adonde, a su vez, le sigue todo el clan Molano. En Asunción del Paraguay, se encuentran todos. Campos Cervera tiene un periódico de combate, que se llama La Verdad. Por su parte, Viriato escribe artículos, da conferencias y llega a ser nombrado director de la Biblioteca Nacional. Por aquellos tiempos Rafael Barret, que como Beaumarchais, había hecho de su lance personal con un aristócrata, la razón de su arte demagógico y vindicativo, ya había aparecido en el Paraguay animado de un ardor y un dinamismo que no le habíamos conocido en España, y emprende allí la obra de redención del obrero, vilmente esquilmado en los “yerbales”. Viriato Díaz Pérez secunda con su amistad al camarada, que sigue siendo el adonis de antes; pero de una escultura carnal más afilada por la tuberculosis, que ha de malograr su obra y su vida. (Rafael Barret ha muerto joven, dejando un hijo y un libro que no han cruzado el charco. España tarda en enterarse.) Luis Araquistain que supo en América de la brava obra de Barret, habló de ella en La Voz y refirió el lamentable episodio que le indujo a expatriarse, huyendo, asqueado, de un país donde imperaba una aristocracia achulada y la belleza física en el hombre – motivo de culto en Atenas – era considerada un delito. (País que siente un odio tradicional a las melenas de los poetas, que quiso rapar las de Noel y acaba de querer rapar las del poeta catalán Ventura Gassol.) Araquistain conocía a Barret; pero ignoraba a Díaz Pérez. A él va dedicada, tardíamente, esta ficha.

“Precisamente por estos días acaba de regresar del Paraguay, por décima vez quizás, un amigo de aquellos tiempos, un superviviente del clan Molano, cuyos miembros – excepto Mario, el hermano menor – se extinguieron todos de un modo prematuro y en un caso trágico. (Algún día habrá que hablar de Manuel Molano, filósofo y hombre de mundo, cuya silueta lorrainiana anda esparcida por más de una novela de comienzos del siglo – Isaac Muñoz quiso fijarla en Voluptuosidad –, y de Mariano Carmena, señorito madrileño que se reveló un gran periodista en el Paraguay, después de haber paseado aquí su inutilidad – y su bondad – durante treinta años por todas las verbenas.) Pues bien; ese viejo amigo, que se llama Carceller y que tiene una noble historia de colonizador en América y de luchador laico en todas partes, ha venido de allá esta vez portador de una carta y unos libros del “grande y largo Viriato”. La carta es patética y tiene un aire epilogal “Le diré, en cifra, como síntesis de veintisiete años de vida totalmente americana (mis hijos hablan simultáneamente con nuestra lengua, el guaraní), esto: que es una cosa formidable poner el océano entre los amigos y uno…”

“El amigo Carceller completa ese aire de epílogo con las nuevas que me da verbalmente, mientras las horas nocturnas ruedan sobre nuestras cabezas destocadas. Me escribe el doctor Viriato – en Asunción todos le llaman así –, padre de cuatro hijos y una hija, viudo, pero siempre erguido y fuerte, escribiendo rodeado de libros raros y de cuadros antiguos, en su “rancho” de Asunción, o cuidando su jardín, como Cándido, no por un sentido filosófico, sino por hacerse candidato a la longevidad. (El doctor Viriato lucha contra la vejez a golpe de almocafre, y así retarda el instante de visitar el “devachan”… )

“– ¿Y Alicia?

“Mi amigo, que no es poeta, dice con sencillez, aunque con emoción:

“Murió, hace unos años, en Rosario de Santa Fe (y en la fe del Señor). Se había divorciado de Herib Campos Cervera y entrado como misionera en el Adventismo. Mire usted qué casualidad. Ella, española, fue a morir a América, y Herib, paraguayo, vino a morir a España…

“Destinos cruzados, que en vano quisieron unirse. Murió Alicia, la linda muchachita en flor, cuyo recuerdo va enlazado en mí con aromas de acacias y versos juveniles, bajo la sonrisa en paz de un Budha dorado…

“Amigo Carceller, estamos liquidando una época. Menos mal que nos quedan los libros. “Scripta manent”.

“Dos libros de Viriato Díaz Pérez acompañan a su carta, y con ellos viene también una lista de sus obras, publicadas en su mayor parte en América, y que representan una verdadera labor de polígrafo. En esa lista abundan los temas teosóficos – no hay que olvidar que Díaz Pérez se anticipó a Roso de Luna en punto a introducir en España la Doctrina Secreta, de Madame Blavatsky, llevando al mago extremeño la ventaja de conocer el sánscrito y estar iniciado en las lenguas semíticas (“siempre tuve apego a mi “kabbalah” y a mi “talmud”, me recuerda en su carta). Pero también se encuentran en ese repertorio de trabajos y esfuerzos, artículos que aluden a sondeos interesantes en la historia de América – como “Las comunidades españolas en relación con los levantamientos comuneros americanos, y en especial con la revolución comunera del Paraguay” y otros que nos hablan de las puras inquietudes estéticas del escritor, como los que son epónimos de estudios consagrados a grandes poetas finiseculares – José Asunción Silva, Santiago Rusiñol, Gabriel D’Annunzio – El Director de la Biblioteca Nacional del Paraguay se autoriza especialmente con un “Polibiblión paraguayo”, cuya sola enunciación ha de dar dentera a los bibliófilos españoles.

“Señalamos entre esta copiosa y variada producción una conferencia sobre “El sentimiento de la España moderna acerca del israelita”, que le habrá abierto allí mil brazos sefardíes.

“Viriato Díaz Pérez ha hecho casi toda su obra en ese Paraguay que ha sido para él una segunda patria. Pero ya antes de emprender la ruta argonáutica había publicado trabajos interesantes, como A pie por la España desconocida, A través de la sierra de Francia, En el desierto y valle de las Batuecas (Madrid, 1904), que le confiere derecho de proclamarse descubridor de esa extraña región española. Viriato Díaz Pérez, espíritu inquieto y diverso, lleno de ciencia y misticismo, llevando su título de doctor como un capirote de brujo entre la corte de los poetas modernistas, largo como un puntero que se hincó en el mapa de América, es una figura característica de nuestro complejo novecientos.”

Fue denominada “La Colmena” una entidad de carácter literario fundada en la Asunción, en el año 1907, por Viriato Díaz Pérez. Era la primera en su género de las que se tiene noticia en el Paraguay. No existe acta de fundación ni estatutos escritos.

Sólo nos ha quedado una amable crónica evocadora de su existencia. Hela aquí: “Viriato Díaz Pérez, el exquisito intelectual a cuyo nombre va unida toda una tradición literaria, ha conseguido en el pequeño mundo de los que en Asunción nos dedicamos a escribir, lo que muchos de nosotros habíamos intentado más de una vez sin resultado. Recordamos que Marrero Marengo, el unánimemente querido poeta a quien nos une una amistad fraternal, soñaba siempre con la fundación de un cenáculo formado por todos cuantos merodeamos por el campo de las letras. No pasaba noche sin que él y nosotros, paseando nuestra neurastenia, a la luz de la luna, por las calles solitarias de Asunción, no lamentáramos de la imposibilidad de llevar a cabo aquel proyecto. En cierta ocasión, después de mucho trabajar en la propagación de la idea, hubo de conseguir Ricardo ver realizado su pequeño ideal. Y tenemos bien presente el contento con que se entregó el poeta amigo a preparar reglamentos y programas para el cenáculo cuya existencia creía tener asegurada. Pero como todos los anteriores, este nuevo esfuerzo, que al optimismo de Marrero le pareció decisivo, fracasó también, y el anhelado centro literario continuó siendo un proyecto de dos espíritus desalentados. Hará unos dos meses, nos encontrábamos cierta noche sentados con Viriato Diaz Pérez a una mesa del Centro Español, tomando honestamente café, cuando se nos acercó Juan Casabianca, el autor de Ñandutíes Azules, que acababa de llegar de Areguá. Fue entonces cuando por primera vez nos habló aquél de un proyecto de fundación de un centro literario, del que momentos antes Casabianca había tratado con Rafael Barret. Precisamente, Díaz Pérez y nosotros habíamos estado deplorando los distanciamientos que separan a quienes deberían estar fraternalmente unidos, y recordando horas de inolvidables expansiones cerebrales cuya evocación le ponía triste, Viriato nos hablaba del Ateneo y de los cenáculos literarios de Madrid. No podía, pues, llegar en un momento más oportuno la proposición de Casabianca. Inmediatamente la acogimos, y aun creo que para festejarla bebimos los tres no recuerdo qué líquido espirituoso.

“Esa misma noche quedó formulada la nómina de los socios obligados del nuevo centro. Díaz Pérez bautizó el cenáculo con el nombre de “La Colmena”, y generosamente tomó a su cargo la parte más difícil del cometido. A partir del día siguiente, Barret, Díaz Pérez, O’Leary, Casabianca y nosotros nos dedicamos a una activa propaganda a favor de “La Colmena” y tres días después contábamos con la adhesión de todos los que figuraban en la lista. Como siempre que de estas cosas de la mentalidad se trata, Manuel Domínguez, Arsenio López Decoud, O’Leary y Modesto Guggiari fueron los que con más entusiasmo acogieron la iniciativa y se convirtieron en sus propagandistas.

“El milagro lo había realizado Viriato Díaz Pérez, alrededor de cuyo talento lleno de bondad nos sentíamos amigos y más que amigos, hermanos, después de olvidar por completo los resentimientos que antes acaso hayan erizado de preocupaciones y recelos a muchos de nosotros. Fue Díaz Pérez quien allanó las asperezas que antes habían hecho imposible la constitución de algo semejante a “La Colmena”, y a él se debe, pues, el éxito de una iniciativa que sin el prestigio de su nombre no hubiéramos visto realizada hasta el presente. Ojalá se quede entre nosotros este intelectual en quien está representada la más alta cultura europea; pero aun cuando se marchara, la obra fundada por él subsistirá porque su recuerdo le serviría de escudo contra las veleidades disolventes. De la arena de nuestra incipiente intelectualidad, no se borrarán jamás las huellas que va dejando el paso de este digno heredero de ilustres blasones literarios.

“Los estatutos de “La Colmena” no han sido ni serán escritos; pero no por eso dejan de cumplirse con toda religiosidad. El artículo primero dispone que los miembros de la asociación se reúnan a comer una vez cada mes, y el artículo segundo, que Viriato Díaz Pérez nos recuerda a cada instante, establece terminantemente la supresión del aguijón y la proscripción de los zánganos.

“En cumplimiento del artículo gastronómico – así llama Casabianca al primero de los estatutos – en la noche del 17 de octubre nos reunimos en el hotel Continental los miembros de “La Colmena”. Antes de sentarnos a la mesa, Arsenio López Decoud nos hizo observar que éramos trece comensales – ¡cifra fatal! – pero después de aguardar un momento a Modesto Guggiari, sin atrevernos a tomar asiento, Díaz Pérez hizo constar que si bien éramos trece podíamos considerarnos quince, porque Barret y Guggiari estaban presentes en espíritu. La reflexión no consiguió convencer del todo a don Arsenio, quien reclamaba a toda costa un comensal más; pero al fin nos sentamos todos y se inició la comida.

“El espíritu de Salvador Rueda presidió la primera sesión de “La Colmena”. Nuestra primera digestión se la hemos dedicado al egregio poeta andaluz para quien todos tuvimos palabras de admiración y de cariño. Durante la comida los comensales se dividieron en dos grupos a los efectos de la conversación. Fulgencio R. Moreno, quien según su propia expresión estaba en la línea divisoria, afirmó que mientras en la izquierda se hablaba de cosas amenas, intentando un derroche de espiritualidad, en la extrema derecha, gravemente presidida por Domínguez, se discutían cuestiones trascendentales a las que Juan Silvano Godoi, López Decoud y O’Leary aportaban seriamente su vasta erudición. Entre tanto, Moreno seguía comiendo con un tesón digno de mejor causa, bajo las miradas desdeñosas de Pane, O’Leary y Casabianca, los tres poetas oficiales de “La Colmena”, para quienes el comer era una ocupación indigna.

“En un momento en que la extrema derecha abrió un paréntesis a la discusión en que estaba empeñada, Arsenio López Decoud propuso que en cada comida de “La Colmena” se designara un cronista “ad hoc”. Unanimidad. El mocionante presentó la candidatura de Fulgencio R. Moreno que seguía comiendo con denuedo. Resistióse la víctima, y como el proponente no se apeara de su moción, prodújose un serio altercado entre don Arsenio y don Fulgencio. Para vengarse del desaire, López Decoud ha prometido leer en la próxima reunión de “La Colmena” ciertos versos inéditos de Moreno en los que éste hace amargas consideraciones sobre las crisis económicas porque pasaban sus bolsillos hace quince años. Si don Arsenio cumple su promesa, ha de ocurrir algo grave en “La Colmena”, pues Moreno está dispuesto a escribir para el caso unos versos incendiarios. Díaz Pérez anda ya inquieto por esta causa y se dispone a tomar las precauciones debidas.

“El doctor Domínguez intervino en el debate proponiendo la candidatura del autor de este libro, y Moreno, como quien se prende a un clavo ardiendo, la apoyó con un entusiasmo conmovedor. La apoyaron también Díaz Pérez y Brugada, mientras Pane y nosotros reclamábamos que fuera el mismo autor del proyecto el designado para escribir la crónica. Se citaron precedentes, se discutió, se alborotó un poco; pero don Arsenio se mostró insensible a las exhortaciones de Ignacio Pane. O’Leary propuso entonces que la designación fuera sometida al arbitraje de Juan Silvano Godoi, y éste falló irrevocablemente condenándonos a escribir la crónica de la primera comida de “La Colmena”.

“Entre tanto había llegado el momento de beber el champagne, y las incitaciones para discursar se cruzaban de parte a parte, Moreno que se mostró insubordinado durante toda la comida, protestó enérgicamente. ¡Nada de latas! – se permitió decir – olvidando que “La Colmena” es y tiene que ser forzosamente una latería en prosa y verso. Díaz Pérez se puso de pie: iba a leer una carta de Salvador Rueda. Silencio sepulcral en la asamblea: queríamos escuchar religiosamente la inspirada palabra del ilustre y querido poeta andaluz. Con voz magnífica, Díaz Pérez lee la hermosa epístola. Cada párrafo es acogido con una salva de aplausos.

“Apagado el rumor de éstos, Domínguez tomó una copa para brindar por el egregio poeta y por Díaz Pérez de quien dijo que servía de medio de comunicación entre los intelectuales del Paraguay y los de España. Después de haber sido aceptado en medio de grandes aplausos este brindis, el doctor Domínguez propuso otros en honor de Juan Silvano Godoi de quien dijo que, anticipándose a las exhortaciones de Rueda, había trabajado por construir una literatura nacional, consagrando su talento a la exaltación de las grandes figuras históricas del Paraguay. “Obra suya es – dijo – la glorificación de nuestros héroes de Curupayty.”

“O’Leary leyó admirablemente un hermoso soneto que dedicó a Salvador Rueda; Arsenio López Decoud brindó por la intelectualidad paraguaya; y accediendo a una petición de los comensales, Casabianca recitó en francés unos hermosos versos que tratan de su tema favorito: el amor. Aplausos, brindis y protestas de Moreno que declaró solemnemente (esto lo dijo en tren de buen humor) haberse quedado sin entender ni jota. Casabianca, siempre complaciente, contrajo el compromiso de traducir los preciosos versos. Un momento más de conversación, un brindis tentador del doctor Domínguez para el autor de esta crónica y se levantó la sesión. Creíamos que nada teníamos que hacer en el lugar de la comida y ya nos disponíamos a tomar la retirada cuando Díaz Pérez y O’Leary, el poeta O’Leary convertido en vulgar recolector de dinero, nos cierra el paso exigiéndonos el pago de la cuenta respectiva. Ante la bolsa abierta y el aspecto amenazador de O’Leary, nos despedimos de nuestros pesos y abandonamos en seguida aquel salón donde tan gratos momentos habíamos pasado. Antes de separarnos se convino en que la próxima comida sería dedicada a Arsemo López Decoud con motivo de su viaje a Buenos Aires.

“Tal fue la primera comida dada por “La Colmena” en honor de Salvador Rueda. Asistieron a ella los siguientes comensales que mencionamos en el orden de su colocación arbitraria en torno de la bien adornada mesa: Manuel Domínguez, a su derecha, Arsenio López Decoud, Juan E. O’Leary, Ramón V. Caballero, Cipriano Ibáñez, Ignacio A. Pane, Juan Casabianca; a su izquierda, Juan Silvano Godoi, Silvano Mosqueira, Fulgencio R. Moreno, el autor de estas páginas, Viriato Díaz Pérez y Ricardo Brugada (h.).

“A moción de O’Leary se resolvió enviar a Salvador Rueda la cartulina del menú con la siguiente dedicatoria, escrita por el doctor Domínguez y firmada por todos los comensales:

“A Salvador Rueda, el amante de la luz y del sonido”.

INVITACION:

Este Jueves 18 de Marzo a partir de las 19 hrs. continúa en la Biblioteca del Centro Cultural de España (sito en calle Herrera esquina Tacuary) el Aula-Taller de Educación en Derechos Humanos por medio de la Literatura Paraguaya. En esta ocasión el Aula-Taller abordará el tema: “VIRIATO DÍAZ PÉREZ O EL POLÍGRAFO DE VILLA AURELIA Y LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO.” Análisis y Discusión del escrito “Las Ideas no se Matan.” El acceso es libre y gratuito

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~ por Editorial Ombligo del Mundo en 14 marzo 2010.

3 comentarios to “¡TE JODIERON DESDE 1870!”

  1. No sé hasta ahora qué tiene de zurdo Fernando Lugo, es un conservador, no modificó la justicia, demostró ser un arbitrario abusador de menores en su obispado, y ahora es el aliado número uno de Alvaro Uribe y el Plan Colombia. Pero déjense de su izquierdismo de utilería, carajo!

  2. Buen artículo de Vuyk, me hubiera gustado que fuera más largo y detallado, con más cifras contundentes. No apoyo para nada este desgobierno actual, pero estoy más lejos de apoyar o de haber apoyado a los colo’o. Lo que me preocupa es el Gini, que según el artículo es .94, pero según la wiki
    http://es.wikipedia.org/wiki/Coeficiente_de_Gini
    nuestro queriiido Paraguay ocupa honrosamente la posición nro 9 con 56.8. Quizás al artículo de Vuyk le falta citar las fuentes de los datos. ¿Por qué es importante? Porque un datito así puede introducir la duda en el todo. Va con onda.

    • Gracias por el comentario. Ya colocamos la fuente que la Vuyk menciona en el artículo, gracias de nuevo por la observación.

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