PARAGUAY: IV FORO SOCIAL AMERICAS ES DECLARADO DE INTERES NACIONAL

Por cinco días Paraguay se convertirá en el ombligo de las tres Américas. Pueblos de todas las naciones de nuestra indo-américa se reunirán del 11 al 15 de Agosto en el predio del Consejo Nacional de Deportes  para debatir sus problemáticas locales y continentales….A raíz de esto publicamos en esta edición 47 del Río de Heráclito “Paraguay declara de interés nacional IV Foro Social Américas” de Juan Carlos Díaz Guerrero; una semblanza de los ejes y objetivos del foro en nuestro país.

En segundo término: “A seis años de la tragedia del Ykua Bolaños”, un recordatorio necesario firmado por el compañero Jorge Zarate.

En tercer término: “Nuestra Sociedad va ser enteramente nueva” un fragmento de la entrevista que el compañero Fidel Castro brindara a Ignacio Ramonet hace unos años…

La Agenda Cultural de la Secretaría Nacional de Cultural dependiente de la Presidencia de la República; completa la sección informativa de esta edición.

Finalmente un clip: “Camba cua – La negra huella de Artigas en el Paraguay“. Otra producción del Ombligo del Mundo.  Hasta la próxima semana.

Paraguay declara de interés nacional IV Foro Social Américas

Juan Carlos Díaz Guerrero

08 de agosto de 2010, 11:28Asunción, 8 ago (PL) El gobierno paraguayo declaró hoy de interés nacional el IV Foro Social de las Américas (FSA), con sede en esta capital entre el 11 y 15 de agosto próximo, con la presencia de alrededor de 10 mil personas.

La formulación de la propuesta se realizó mediante el decreto 4841 que entre sus partes plantea que al Poder Ejecutivo le interesa profundizar la reflexión, el debate democrático de ideas y la formulación de programas.

Menciona asimismo el intercambio libre de experiencias y la articulación de proyectos que confluyan en la construcción de una sociedad pluralista, según reveló la Dirección General de Información de la Presidencia.

El FSA comenzará el día 11 con una gigantesca marcha desde el Consejo Nacional de Deportes, a unos cinco kilómetros del microcentro capitalino, y concluirá frente al Centro Cultural El Cabildo, con un acto político cultural a las 18:00 hora local.

Personalidades como el presidente boliviano, Evo Morales, el politólogo argentino Atilio Borón y los Premios Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú y el argentino Adolfo Pérez Esquivel, entre otros, confirmaron su presencia en el evento.

Unas 10 mil personas de diversos movimientos sociales y populares, colectivos, plataformas y organizaciones del continente y de otras partes del planeta participarán en el variado programa organizado.

Éste incluye actividades autogestionadas, paneles y conferencias cogestionadas, actividades culturales, la asamblea de Movimientos Sociales y un acto de Solidaridad con el proceso paraguayo.

La propuesta cultural abarca los días 12, 13 y 14 con audiovisuales, música, teatro y exposiciones de países latinoamericanos y caribeños que concurren al evento de concertación de fuerzas y movimientos sociales para lograr la utopía de un mundo mejor posible.

El programa del FSA tiene seis ejes temáticos fundamentales y otros transversales circunscritos a la igualdad y diversidad de género.

Entre los temas principales están los alcances y desafíos de los procesos de cambio en el hemisferio: post-neoliberalismo, integración, socialismos, Buen Vivir / Vivir Bien y cambios civilizatorios.

Estrategias de militarización y dominación imperial, y alternativas de resistencia de los pueblos y defensa y transformación de las condiciones y modos de vida frente al capitalismo depredador.

Además de las disputas hegemónicas: comunicación, culturas, conocimientos, educación, los pueblos y nacionalidades indígenas originarios y afrodescendientes: el reto de la plurinacionalidad y memoria y justicia histórica.

Fuente: http://fsainfo.rits.org.br/show_text.php?key=670


A 6 años de la tragedia del Ykua Bolaños

Elías llora a su mamá el pasado 1 de agosto durante el acto de recordación de las víctimas del incendio del Ykua Bolaños.
Foto de Arcenio Acuña

Noticia.El incendio del Ykua Bolaños fue una de las más grandes tragedias del mundo en su tipo. Allí murieron 327 personas, la mitad niños y más de 500 resultaron con heridas de diversa consideración, incluyendo a 56 personas con quemaduras de tercer grado. Siete permanecen desaparecidas.
Las víctimas quedaron atrapadas cuando el propietario del local, Juan Pío Paiva, ordenó cerrar las puertas con candado en el momento en que comenzó a desatarse el incendio para evitar que la gente llevara mercaderías.
El caso tuvo un primer juicio vergonzozo que provocó la reacción popular. En el segundo juicio Paiva fue condenado a 12 años y desde 2007 cumple prisión domiciliaria. Su hijo Daniel que mandó cerrar las puertas mientras huía, fue condenado a 10 años y también tiene prisión domiciliaria. Uno de los guardias que ejecutó la tarea está libre.
Hasta el momento la justicia sólo falló en un caso de reparación civil. Negligencias de los abogados hicieron perder las indemnizaciones a más de un centenar de personas. En abril de este año, el Congreso aprobó una ley para indemnizar a las víctimas por un total de 30 millones de dólares. No obstante, no previó una fuente de financiación de este monto.
El 5 de agosto pasado el Senado aprobó la expropiación del terreno donde sobreviven las ruinas, trámite que debe ratificar Diputados para que se convierta en ley. El inmueble sigue estando a nombre de Paiva.

Por Jorge Zárate

Cuatrocientas sillas vacías.
Ocupan casi dos cuadras dando cuenta de una pérdida que pocas veces se dimensiona, así, tan crudamente con ese dibujo cruel que a veces da el número, lo material, el objeto.
Fuerte es el momento en que uno de los familiares ocupa el lugar para después dejarlo vacío con el dolor en el rostro y mostrarnos con crudeza el saldo de un día trágico, el dibujo cruel del lucro.
La gran mayoría tiene fotos adheridas a sus respaldos y espaciadamente, fuera de programa, la puesta de las sillas, instalación hasta artística, se convierte en pequeños oratorios que identifican los dolores de quienes perdieron a sus seres queridos.
Sitios intimistas que conmueven.
Arcenio quita la primera foto.
Es imposible no llorar con Elías. A punto de cumplir 10 años está arrodillado frente a la imagen de su mamá Noelia Penayo. Tenía 4 cuando la perdió, no se puede contar ese dolor. Pero es también fantástico el abrazo que le da Gerardo Fernández, el canillita del barrio que era amigo de su mamá, con sus diarios a cuestas trabajando como aquel fatídico domingo de hace 6 años atrás.
“Les pido que tengan fuerza en la lucha, le dije que su mamá va a estar siempre”, cuenta Gerardo y se acerca a abrazar a Francisca, mamá de Noelia, que se queda sin palabras, que se recupera y nos dice que no le desea “a nadie lo que nosotros pasamos”.
La voz del sacerdote llega desde lejos, insta a que los familiares “se reconstruyan” y la frase suena justa, necesaria.
Emilia y Milagros tienen once años, son primas y lloran a su tío José Félix Largo, lloran arrodilladas frente a la silla que tiene su foto. “Lo extrañamos” es todo lo que dicen y se entiende.
“Tristeza y dolor, quiero enviarle fuerza a todos los que perdieron a sus seres queridos”, dice Heriberto Fariña, su hermana Hermelinda sonríe desde la foto. Su mujer Soledad y su hijo Joaquín le acercan sus recuerdos, comparten un momento con ella que ya no está.
“No tenemos miedo” se escucha a Ricardo Flecha cantar desde el escenario mientras el desfile íntimo se sucede frente a las sillas. A la distancia en la esquina el pueblo solidario es menor que en otros aniversarios .
Estos valientes familiares y víctimas necesitan un poco más.
Hay maneras de hacer sentir que no están solos, hay una lucha contra el vacío en la que no se debe cejar.
Por ellos, por nosotros.

Reparaciones

La mayoría de las víctimas, más de 370 personas, perdieron sus causas civiles en la justicia por lo que no recibirán indemnización alguna por los daños sufridos. Los pocos casos, se estima que poco más que 4 decenas que avanzaron todavía están entre la primera y la segunda instancia.
“Este es un cuadro de absoluta injusticia que tiene también algunos responsables como los abogados Alejandro Nissen y Ricardo Lataza que atendieron 115 causas que se perdieron por presentar papeles fuera de tiempo, estas también son parte de las historias tristes de este caso”, indicó Carmen Rivarola dirigente de la Coordinadora de Víctimas del Ykua Bolaños.
Recordó a otros abogados que tenían causas múltiples como Antonio Acuña Díaz.
“Estas son las cosas que hablan por sí solas, de nuestra justicia, de nuestra sociedad, este hecho es emblemático, pero es también un motor para llevar adelante las cosas “, consideró.
“El otro día, cuando veíamos el partido entre Paraguay y Japón, me quedé pensando en que si todos nos uniéramos así para cambiar la ineficiencia y la corrupción del Poder Judicial, lo podríamos hacer, porque es realmente grave seguir tolerando la inoperancia de esta gente, fíjense ahora como puede regresar Gustavo Stroessner como si nada, eso nos lleva a tener en claro que el poder en Paraguay es corrupto y criminal”, concluyó.

Fuente: http://lapaginadeaguara.blogspot.com/

“Nuestra sociedad va a ser enteramente nueva”

Quisiera que hablásemos ahora de la situación interior en Cuba. En todos los países hay gente descontenta, y en Cuba también, y parece que usted tenía el hábito, regularmente, de sentir los problemas de la vida cotidiana de la gente y ser el primero que los expresaba en sus discursos, que tal cosa no funcionaba, tal otra cosa había que mejorarla, y la gente encontraba, precisamente, en sus discursos la expresión de lo que ellos sentían. Y parece que desde hace algún tiempo usted ya no expresa lo que no funciona en la sociedad cubana, en sus discursos, y mucha gente añora su papel de «opositor número uno» de este país.

Es verdad que he sido opositor número uno, no del país sino de los errores, de las cosas que están mal hechas. Pero nosotros tenemos ahora métodos que nos permiten conocer, así como con un microscopio, los estados de opinión. Hay que reconocer que en nuestro país la gente tiene hábito de expresarse con libertad, tiene en su tradición eso, expresa las críticas.

Nosotros llevamos varios años recogiendo las opiniones espontáneas después de cada acontecimiento, y hay opiniones adversas. Hay además la instrucción, como dije, de que cada una de las opiniones adversas debe aparecer. Nunca leo las opiniones que tienen una relación conmigo, porque pueden ser muy elogiosas, y sería pesado, desagradable, vanidoso, leerlas. Me preocupa, incluso, cuando son solo algunos miles los que no están conformes. Basta que, por ejemplo, 16 mil personas tengan una opinión adversa y usted debe preocuparse, no por el porcentaje, realmente, pero pueden ser opiniones críticas o puede tratarse de alguna opinión de gente francamente enemiga, que no piense, no simpatice con la Revolución.

Uno lo sabe porque cuando dicen: «Esto puede haber costado muy caro», o «Tal emisión de televisión debe hacerse así o asao», no son opiniones de enemigos; aunque también están las que son de los enemigos: «Se habla de esto y no se habla de la comida», «Se habla del problema tal y no de este». Es decir, la información sobre los estados de opinión es total, amplia, está guiada por la preocupación de reflejar las opiniones tal como son. Todo lo que sea negativo se pone. Hay que preocuparse, y muchas veces esas opiniones adversas ayudan; son muy espontáneas.

Ahora, realmente yo soy más crítico, más implacable. Hay que ver las cosas que digo. Y las he dicho públicamente.


Precisamente, en una intervención el 17 de noviembre de 2005, usted declaró una «guerra sin cuartel» a algunos males que corroen el país —la pequeña corrupción, el robo al Estado, el enriquecimiento ilícito—, que hasta ahora no se habían denunciado de modo tan severo públicamente.

Sí. Nosotros estamos invitando a todo el pueblo a que coopere con una gran batalla, la batalla contra todos los robos, de cualquier tipo, en cualquier lugar. En eso pensamos más que en ninguna otra cosa: en nuestros defectos, nuestros errores, nuestras desigualdades, nuestras injusticias. Estamos envueltos en una batalla contra vicios, contra desvíos de recursos, contra ciertos hábitos generalizados. Sí, estamos frente a una gran batalla que empezamos a librar, y que vamos a ganar.

Porque aquí hay, y debemos decirlo, unas cuantas decenas de miles de parásitos que no producen nada y sin embargo se enriquecen. Por ejemplo, comprando y robando combustible. Muchos andan con la manguerita echando gasolina en los «almendrones» (autos norteamericanos de las décadas de 1920 a 1950), y recibiendo un dinerito del nuevo rico que ni siquiera quiere pagar la gasolina que consume. Hay un desorden general en eso, entre otras cosas, con pérdida de decenas de millones de dólares…

¿Cómo se explica que haya tenido que intervenir usted personalmente? ¿Por qué el método habitual del recurso a la crítica colectiva y a la autocrítica no funcionó?

Nosotros confiábamos en la crítica y en la autocrítica, sí. Pero eso se ha casi fosilizado. Ese método, tal como se estaba utilizando, ya casi no servía. Porque las críticas suelen ser de un grupito; nunca se acude a la crítica más amplia, a la crítica en un teatro por ejemplo. Si un funcionario de salud pública, por citar un caso, falseó un dato acerca de la existencia del mosquito Aedes aegypti, se le llama, se le critica. Bien. Pero conozco a algunos que dicen: «Sí, me autocritico», y se quedan tan tranquilos, ¡muertos de risa! Son felices. ¿Y todo el daño que hiciste? ¿Y todos los millones que se perdieron como consecuencia de ese descuido o de esa forma de actuar?

Hay que ir a la crítica y a la autocrítica en el aula, en el núcleo y después fuera del núcleo, en el municipio, y en el país. Debemos utilizar esa vergüenza que sin duda tienen los hombres, porque conozco a muchos hombres justamente calificados de «sinvergüenza», que cuando en un periódico local aparece la noticia de lo que hicieron, se llenan de vergüenza. En esta batalla contra vicios no habrá tregua con nadie, cada cosa se llamará por su nombre, y apelaremos al honor de cada sector. Al final, los que no quieran entender se van a autocorregir, pero de otra forma; sí, se van a embarrar con su propia basura. De algo estamos seguros: en cada ser humano hay una alta dosis de vergüenza. Y el primer deber de un revolucionario es ser sumamente severo consigo mismo.

Vamos a dar la batalla, y a usar ahora proyectiles de más calibre. La Revolución tiene que usar esas armas, y las va a usar si fuera necesario. La Revolución va a establecer los controles que sean necesarios. No somos un país capitalista, en que todo se deja al azar.

¿Piensa usted que las dificultades y las carencias del «período especial» han favorecido los hábitos de corrupción y de robo?

Sí. Aunque el robo de materiales y de recursos no es de hoy, o del período especial. El período especial lo agudizó, claro, porque creó mucha desigualdad e hizo posible que determinada gente tuviera mucho dinero. Pero no es nuevo. Recuerdo que, hacia 1990, aún no se había autodestruido la Unión Soviética, estábamos construyendo en Bejucal (en las afueras de La Habana) un centro de biotecnología muy importante. Y cerca de allí había un pequeño cementerio. Yo daba vueltas, y un día fui por el cementerio, y me encontré con un colosal mercado clandestino donde aquella fuerza constructiva, sus jefes y un gran número de constructores, tenía un mercado de venta de productos: cemento, cabilla, madera, pintura, todo cuanto se usa para construir…

¿Cuánto se han robado aquí, hasta en fábricas? Fábricas que, por ejemplo, producen medicamentos. Conozco una por La Lisa (un barrio de La Habana) donde tuvieron que sacar al administrador y a mucha gente, casi cien personas en total… Estaba comprometida la propia administración de esa fábrica y un montón de gente en el robo de medicamentos. Cien tuvieron que sacar: busca a este y al otro para sustituirlos. No es suficiente el despido, ni será la única solución. Vea qué nivel de arraigo tienen determinados vicios. Cómo se despilfarraba, cómo se desviaban recursos, cómo se robaba.

¿Cómo se explica usted todo eso?

Aquí, con el período especial se originaron desigualdades profundas. Qué amargura el día en que se crearon las tiendas en divisas, para recoger un poquitico de aquel dinero que algunos recibían del exterior, y para que lo fueran a gastar en esas tiendas, que tenían un precio alto, para recoger parte de ese dinero y poder redistribuirlo a los demás que no recibían nada, cuando el país estaba en condiciones muy difíciles.

Además, algunos ganaban, en un mes, cuarenta o cincuenta veces lo que gana uno de nuestros médicos que está en las montañas de Guatemala o en otros lugares distantes de África, o en Cachemira, a miles de metros de altura, en las cordilleras del Himalaya, salvando vidas. Y estos médicos ganan el 5 por ciento, el 10 por ciento de lo que gana un ladronzuelo que vende gasolina a los nuevos ricos; que desvía recursos de los puertos en camiones y por toneladas; que roba en las tiendas en divisas; que roba en un hotel de cinco estrellas, a lo mejor cambiando la botellita de ron por una que se buscó, la pone en lugar de la otra y recauda todas las divisas por las que vendió los tragos que pueden salir de una botella de un ron más o menos bueno. ¿Cuántas formas de robo hay en este país?

Parece que donde más se robaba era en las gasolineras.

Mire, comenzamos por Pinar del Río para ver qué pasaba con los servicentros que venden combustible en divisas. Y pronto se descubrió que lo que se robaba era tanto como lo que se ingresaba. ¡Robaban casi la mitad! Y en algunos otros lugares, ¡más de la mitad!

En La Habana muchos aprendieron a robar como locos. Si le hago la historia de todos los servicentros de la capital, usted se asombra; hay más del doble de lo que debería haber, es un caos. A cada ministerio le dio la gana de poner el suyo, y reparte combustible por aquí y por allá. En los Poderes Populares el desastre es universal, el caos. Y, además, todos los camiones más viejos, los que más gasolina gastan, se los dieron al Poder Popular. Cuando parecía que el uso de los camiones se estaba racionalizando, en realidad se estaba hipotecando al país para todos los tiempos. Porque algo que se sabe es que muchos de los camiones del Estado van por un lado y por otro que no tienen nada que ver con su trabajo normal. Y el que más y el que menos se va con el camión a ver a un pariente, un amigo, una familia, o la novia.

Ya dentro de poco, con los instrumentos de la técnica (localizadores de Sistema de Posicionamiento Global, GPS), como se está haciendo en muchos países desarrollados, se podrá saber dónde se encuentra cada camión, en cualquier lugar, en cualquier calle. Nadie podrá escapar en el camión e ir a ver a la tía, al otro, a la novia. No es que sea malo ver al familiar, al amigo o a la novia, pero no en el camión destinado al trabajo.

Recuerdo una vez, varios años antes del período especial, que vi, rápido, por la Quinta Avenida de La Habana, un flamante cargador frontal Volvo, casi acabado de comprar, que en aquella época valía unos cincuenta o sesenta mil dólares. Sentí curiosidad de saber para dónde iba a aquella velocidad, y le pedí al escolta: «Aguanta, pregúntale a quién iba a ver, que te diga con franqueza». Y el conductor confesó que con aquel Volvo, que corría a toda velocidad por la Quinta Avenida, iba a visitar a la novia… Cosas veredes, Mío Cid.

Pues cosas como esas han estado ocurriendo. Y, en general, lo sabemos todo, y muchos pensaban: «La Revolución no puede arreglarlo; no, esto no hay quien lo arregle». Pues sí, esto lo va a arreglar el pueblo, esto lo va a arreglar la Revolución.

¿Cómo?

Primero que todo es una cuestión ética. Yo he pensado mucho en el papel de la ética. ¿Cuál es la ética de un revolucionario? Todo pensamiento revolucionario comienza por un poco de ética. Pero, además, es una cuestión económica vital. Este es uno de los pueblos más derrochadores de energía eléctrica y combustible del mundo. Aquí nadie sabe lo que cuesta la gasolina, nadie sabe lo que cuesta la electricidad, nadie sabe el valor que tienen en el mercado. Hasta las casas terminamos regalándolas. ¿Puede Cuba resolver su problema de vivienda regalando casas? Algunos las compraban, eran dueños, habían pagado 50 pesos mensuales, 80 pesos, bueno, al cambio, si se lo mandaban de Miami, ¡eran como tres dólares! Al final de los años la habían pagado con menos de 500 dólares, y algunos las vendían por 15 mil, 20 mil dólares… ¿Y quién las compraba? ¿El proletario? ¿El humilde? Había muchos humildes que recibieron la casa regalada y la vendieron después al nuevo rico. ¿Es eso socialismo?

Lo que es paradójico, aunque sea legal, es que los cubanos que reciben divisas del exterior tienen mayores ventajas que los ciudadanos que no tienen a nadie en el extranjero. Y eso ha creado descontento.

Sí, pero fíjese la incoherencia, esas ventajas las tienen sobre todo gracias a las subvenciones que da el Estado. Por ejemplo, ¿qué hacen los que están afuera hoy con un dólar? Lo envían para acá… Yo tengo familiares a los que les envían. No tengo nada que ver con eso. Un día preguntamos y hay provincias donde el 30 por ciento o el 40 por ciento de la gente recibe algo del exterior, aunque sea un poquitico. Pero es tan buen negocio enviar un dólar, ¡tan buen negocio!, que pudieran arruinarnos perfectamente enviando dólares. Por el enorme poder de compra que tienen esos dólares en un país bloqueado, con productos racionados sumamente subsidiados, y servicios gratuitos o extraordinariamente baratos.

¿Cuánto gasta el pueblo de Cuba, por culpa de ese dólar que enviaron de allá? Porque este no es un dólar que tú te ganaste trabajando aquí. Te lo envían de allá, alguien que se fue de aquí saludable, todo lo que estudió fue gratuito desde que nació, no está enfermo, son los ciudadanos más saludables que llegan a Estados Unidos. Bien, para subsidiar ese dólar que enviaron de Estados Unidos, Cuba se gasta, en cambio, en término medio, unos 44 dólares. Está estudiado.

Este es un noble país, subsidia los dólares de aquellos que están allá, que te van a decir: «Mira, te voy a enviar dos dólares para electricidad subsidiada. Mira, te voy a enviar además un refrigerador, o te voy a dar dinero para que lo compres en la shopping». Después prosigue el generoso remisor de dólares: «No te ocupes, que te voy a enviar lo que necesitas, yo te garantizo los 300 kilowatts de electricidad subsidiada que tú le estás gastando a ese idiota de Estado socialista». Nosotros somos buenos, pero puede haber algún ciudadano que pueda pensar, con toda razón, que somos bobos. Tendría una parte de la razón, ¡cuidado!

Recuerdo cuando, analizando el asunto del gasto eléctrico, descubrimos que un paladar consumía 11 mil kilowatts al mes, y este Estado idiota subsidiaba al dueño, al que tanto gustaba a los burgueses llevar visitantes para que vieran cómo sabían la langosta y el camarón, como milagro de la empresa privada. Todo eso robado por alguien que se lo llevó de Batabanó; y cuatro o cinco sillitas. ¡No!, desde luego, este «Estado totalitario, abusador», es «enemigo del progreso», porque es enemigo del saqueo.

Entonces, el Estado estaba subsidiando al paladar con más de mil dólares cada mes. Esto lo supe porque pregunté cuánto gastaba, cuánto valía, y él pagaba la electricidad a precio subsidiado. ¡11 mil kilowatts! Creo que después de rebasar la cifra de 300 kilowatts, pagaba 30 centavos de peso por kilowatt. Él pagaba 3 mil pesos cubanos, o sea unos 120 dólares. Pero al Estado le costaba —aquella vez hice el cálculo a 10 centavos de dólar el kilowatt—, cada mes 1.250 dólares. Eso es libertad de comercio, eso es progreso, eso es desarrollo, eso es avance…

¿Y qué van a hacer ustedes? ¿Van a suprimir las subvenciones?

No, pero ya hemos subido las tarifas eléctricas de los que más consumen. Para desalentar el exceso de consumo de los que despilfarran, sea cual sea su status económico actual. Por otra parte, hay que ir desprendiéndose poco a poco de las políticas de subsidios que hoy pueden actuar como lastre.

Por eso, desde ahora, subsidios o gratuidades, solo en cosas esenciales y vitales. No se cobrarán servicios médicos, ni educacionales, ni servicios similares. Pero habrá que cobrar la vivienda. Veremos cuánto. Puede haber algún subsidio, pero lo que se pague de alquiler en un número de años tiene que acercarse al costo de la vivienda. Todo está a nuestro alcance, todo pertenece al pueblo, lo único no permisible es despilfarrar riquezas egoísta e irresponsablemente. Cero derroche.

También vamos creando las condiciones para que la libreta desaparezca. Vamos creando las condiciones para que esa libreta que resultó indispensable en unas condiciones, y que ahora estorba, se cambie. Sin cometer un abuso, sin matar a nadie de hambre, solo con sencillísimos principios: la libreta tiene que desaparecer. Por otra parte, algunos salarios y pensiones, los más bajos, se han subido. Los que trabajan y producen recibirán más, comprarán más cosas; los que trabajaron durante décadas recibirán más y tendrán más cosas. Muchos abusos se acabarán. A muchas de las desigualdades se les irá quitando el caldo de cultivo, las condiciones que permiten eso. Cuando no haya nadie que tenga que ser subsidiado, habremos avanzado considerablemente en la marcha hacia una sociedad justa y decorosa.

Usted está reconociendo ciertos errores, en este aspecto, de la Revolución. Algunos, en el exterior, se van a alegrar, y puede que aquí otros consideren su crítica como demasiado dura.

Es duro, pero lo digo. Y lo diré las veces que tenga que decirlo. No tengo miedo de asumir las responsabilidades que haya que asumir. No podemos andar con blandenguerías. Que me ataquen, que me critiquen. Sí, muchos deben estar un poco doliditos… Debemos atrevernos, debemos tener el valor de decir las verdades. No importa lo que los bandidos de afuera digan y los cables que vengan mañana o pasado comentando con ironía… Los que ríen último, ríen mejor.

Y esto no es hablar mal de la Revolución. Esto es hablar muy bien de la Revolución, porque estamos hablando de una Revolución que puede abordar estos problemas y puede agarrar al torito por los cuernos, mejor que un torero de Madrid. Nosotros debemos tener el valor de reconocer nuestros propios errores precisamente por eso, porque únicamente así se alcanza el objetivo que se pretende alcanzar.

Para combatir los robos, en particular en las gasolineras, ustedes están recurriendo a los jóvenes trabajadores sociales, ¿no?

Sí. Esos problemas están siendo atendidos seriamente, no se imagina usted con cuánto entusiasmo, por los jóvenes trabajadores sociales. Ya están realizando numerosas tareas. Yo jamás en mi vida había visto tanto entusiasmo, tanta seriedad, tanta dignidad, tanto orgullo, tanta conciencia del bien que le van a hacer al país. Hoy los trabajadores sociales ya están en las refinerías, se montan en un carro pipa de 20 mil ó 30 mil litros, y van viendo, más o menos, por dónde va el carro-pipa, cuál se desvía… Por ahí se han ido descubriendo servicentros privados, ¡alimentados con el combustible de los piperos!

Se van a emplear, de ser necesario, los 28 mil trabajadores sociales que hay en el país. Parte de los cuales ya están trabajando en la creación de células contra la corrupción. Alrededor de cada punto a observar: una célula. Allí hay también miembros de la Juventud, de las organizaciones de masas, combatientes de la Revolución… Y más vale que los que andan desviando gasolina se aconsejen, y no tengamos que descubrir, punto por punto, cuánto combustible está robando cada cual.

A veces las brigadas de trabajadores sociales tuvieron que actuar por sorpresa, con rapidez, disciplina y eficiencia. Con impactante acción. En la ciudad de La Habana, por ejemplo, fueron miles y movilizamos otros miles como reserva. Llegaron, y de repente en La Habana los servicentros comienzan a recaudar el doble. ¿Por qué los empleados que estaban antes no recaudaban más? Tuvieron que llegar los trabajadores sociales allí. Dije: «¿Será posible que no escarmienten y no se autocorrijan?».

La Habana se ha convertido en una espectacular escuela donde se aprende lo que hay que hacer, y los trabajadores sociales cada vez saben más. Estamos dispuestos a emplear los 28 mil, y los 7 mil que están estudiando. Si no alcanzan, desde ahora le digo que nos reunimos con los estudiantes de la Federación Estudiantil Universitaria, y buscamos otros 28 mil estudiantes y, en pareja, con los trabajadores sociales que ya van adquiriendo experiencia, los movilizamos. Y si 56 mil no alcanzaran, buscamos otros 56 mil de refuerzo.

Nosotros les vamos a enseñar a los corruptos lo que es progreso, lo que es desarrollo, lo que es justicia, lo que es ponerle fin al robo. Con el apoyo más decidido del pueblo. Nuestra sociedad va a ser en realidad una sociedad enteramente nueva. Ya no habrá muchos que digan: «Esto no se puede arreglar», «esto no se acaba nunca». Junto con el pueblo, estaremos demostrando que sí se puede. Debemos estar decididos: o derrotamos todas esas desviaciones, o moriremos

Tomado de Juventud Rebelde: http://www.jrebelde.cubaweb.cu/

CLIP CAMBA CUA

El clip muestra la Celebración del día de San Baltazar en Fernando de la Mora – Paraguay. La comunidad Camba Cua es un enclave étnico de afro-descendientes de la escolta que el General Gervasio Artigas, trajo durante su exilio en Paraguay. La celebración de San Baltazar se lleva a cabo todos los años el día 6 de enero, en la zona de Loma Campamento, ciudad de Fernando de la Mora. ¿Por qué razón será que publicamos este Clip justo en esta edición?

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~ por Editorial Ombligo del Mundo en 11 agosto 2010.

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