GRIS – Entrevista al escritor, historiador, periodista y músico Eulo García

En esta edición 62 del Río de Heráclito, nos relajamos un poco de los problemas sociales y publicamos una entrevista al escritor, historiador, músico y periodista Eulogio García, quien en el mes de octubre del año pasado presentó su primer poemario “Gris”. En la entrevista Eulo nos habla de su poesía. De su reciente visita a Cuba para la feria del libro del 2011 y de otro de sus amores… el rockanrol.

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Nació en Buenos Aires en 1978. Radicado en Asunción desde 1989. Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Asunción. Poeta y músico. En 1999 fue parte del colectivo humano que impulsó el centro cultural alternativo Espacio Sajonia (1999 al 2002) y el (otro) espacio (2002 al 2006).

Miembro del equipo editor que publicó durante cinco años ininterrumpidos, desde el 2001 al 2006, el semanario cultural El Yakaré, en el que también escribió artículos periodísticos y de opinión.

Desde el 2006 es colaborador externo del suplemento cultural Correo Semanal, del diario Última Hora. Ha publicado artículos y poemas en distintos medios impresos y virtuales.

En el mes de Octubre de 2010 lanzó su primer poemario “Gris”.

– Eulo, este es tu primer poemario ¿Por qué el nombre Gris, un color que no se encuentra en el Arco Iris?

 Supe que este libro se tenía que llamar Gris antes de creer saber por qué debería llamarse así. Con el tiempo fui encontrando posibles respuestas a esta pregunta que, de hecho, me la hice más de una vez. Por ejemplo: sabemos que el color gris siempre estuvo relacionado con lo indefinido y una especie de incertidumbre de no saber si a veces estás tan bien o estás tan down, hasta que te da un calambre en el alma y toda iluminación u oscuridad es la misma nada. Para mí, el gris representa la tensión que me mantiene en mi cuerpo y me permite viajar de vez en cuando a la más luminosa maravilla o a la más tempestuosa oscuridad. Tampoco puedo negar que el gris denota una tonalidad de tristeza y melancolía. Es una forma no sólo de ver al mundo sino de asumirlo y a partir de ahí enfrentarlo con lo mejor y lo peor que tenemos. El hecho de no estar el gris en el Arco Iris no lo había tomado en cuenta, en serio, pero ahora que lo decís me parece genial porque quiere decir que hay otra forma, siempre, de mirar al mundo, fuera de todo convencionalismo o de pretendida vanguardia, fuera -incluso- de la más inalcanzable belleza, como es el caso del Arco Iris.

Eulo, junto a los escritores Mónica Bustos y Cristino Bogado en Resistencia – Argentina

– Leyendo tu poemario aparecen como tres líneas que luego se van desgranando en los temas que aborda cada una de tus poesías, ¿es así? ¿Podrías diferenciarnos esas líneas o ejes conductores dentro del poemario Gris? Una de ellas es la metaliteratura, la poesía que escribe a la poesía…

Básicamente, para mí, Gris es un canto a la Belleza, a la Belleza deseada, a la Belleza poseída, a la Belleza encantada, a la Belleza perdida. Si me preguntás, a mí me gustaría que sea eso lo esencial que quede. Después, claro, están los hilos conductores y los temas que aborda. En ese sentido creo que no hay nada fuera del otro mundo: está el amor en todas sus etapas, la patria desde una visión muy particular, la vida y la ciudad con sus avatares consecuentes de noche, esquinas y soledad. Particularmente siento a Gris con mucha música también, hay bolero, blues y rock and roll, que para mí son tres géneros musicales indispensables para entender a Gris, o simplemente acompañarlo.

Carlos Bazzano, Eulo García y Blas Brítez durante la presentación de Gris en la Manzana de la Rivera

(Octubre de 2010)

– ¿Para qué sirve la poesía, Eulo? ¿Cuál es la función del poeta? ¿Tiene alguna función el poeta y la poesía en esta sociedad del siglo XXI?

A mí la poesía me sirve para sentir, casi igual a la música, pero en otro plano. Bazzano dice que la poesía es algo así como un peligroso bálsamo que posterga suicidios, y yo estoy de acuerdo con él. Creo que con esta definición se responde una parte de tu pregunta. Pero más allá de esto yo no creo que exista una función única y definitoria del poeta, mucho menos pre establecida. Peor aun si es una función “sugerida” o “exigida” por las fuerzas hegemónicas de la sociedad, esto me parece muy peligroso, pero no es menos peligroso que el poeta se la crea, ¿me entendés? El poeta es fundamentalmente un ser humano que escribe poemas o dice cosas en clave poética, así como el músico es un ser humano que escribe canciones y el futbolista es una persona que juega al fútbol. Cada uno trata de hacer lo que sabe de la mejor manera posible, después es la demás gente que se apropia o no de lo que vos hacés, y es lo que determina verdaderamente el grado de trascendencia de lo que hacemos. Yo lo siento así al menos. El poeta –para mi- debe luchar por ser consecuente con lo que cree y busca, por traicionarse lo menos posible, lo que no significa que deba encerrarse en sus únicos intereses. Somos individuo y contexto, y si no perdemos esto de vista se pueden llegar a hacer cosas interesantes. Además, como sociedad estamos en un proceso de desconfiguración tal, y de un aceleramiento tal, que no sabría decirte ahora si la sociedad tiene alguna “función” en el poeta, o si tan siquiera sirve. Definitivamente, Miguel, creo que la de Bazzano es la definición más acertada.

– Uno de los poemas más logrados es “Lamentación Lorquiana”. ¿Por qué este homenaje -tan bien hecho- a Federico García Lorca?

Evidentemente, por el impacto que tuvo en mi vida y en mi acercamiento a este universo tan oscuro e inevitable que es la poesía. Su tragedia es todo un símbolo de lo que fue el siglo XX en cuanto a lo que representa, para mi, la trascendencia vital que posee la poesía por sobre lo efímero y letal del Poder. Cómo decirte… es el poeta asesinado por el milico, la poesía acribillada por el fascismo, demasiado representativo me parece esto, más allá de los detalles y las particularidades de cada uno de los actores, que no son menos importantes, por cierto. Y sobre todo esto, hoy le preguntás a una piba de colegio y te va a saber quién es García Lorca pero no va a saber quién fue Franco, ¿me entendés?, a eso me refiero cuando digo ‘trascendencia vital de la poesía por sobre lo efímero y letal del Poder’. Pero claro que no es el único, Lorca, el que sufrió esta tragedia, hubo muchos poetas que sostuvieron la espada ante la intolerancia e ignorancia del Poder, pero me pareció que era hacer un poco de justicia con esa parte de mi vida que te conté al inicio de esta respuesta. Quizás la próxima le toque a Miguel Hernández, o a César Vallejo, o Roque Dalton, por qué no, todos ellos importantísimos también en este mambo.

Lamentación lorquiana

Que no te maten,

no,

que

no te maten…

Que no se apague la luz

de tu noche nochera,

y que el gallo negro

no cante;

¡ay no!

que no cante.

Que no encuentre el gatillo

la mano oscura

ni enjuague el río

las lágrimas

de tu sangre,

¡ay no!

las lágrimas nítidas de tu sangre.

Que

no te maten,

no

que no te maten…

Que no se detenga

en tu puerta

la Pena

húerfana de madre

¡ay, no!

La Pena huérfana de madre.

Que se acerque el cielo limpio

a este valle

y que la luna baje

y te rescate,

sí,

que la luna baje

y

te rescate

Que no te maten,

no

que no te maten…

Que le toree

el tiempo a los relojes

y que no lleguen las agujas

a las cinco de la tarde

¡ay no!

a las cinco en punto de la tarde…

Que la arena ciegue

el ojo del verdugo

y renazcas verde

desde lo hondo de tu cante,

¡ay sí!

desde lo más hondo de tu cante.

Que

no te maten,

no,

que no te maten…

 – Otro de los poemas habla de la pérdida de un “Ojalá”. Me suena mucho a Silvio Rodríguez, pero no a su tema “Ojalá”, sino a la pérdida del Unicornio. ¿Lo volviste a encontrar a tu Ojalá? ¿Por qué te parece que pueda ser importante volver a encontrar un Ojalá en la “Copa de la Vida”, como decís vos?

 Ja, y puede ser, Unicornio siempre luego pareció una especie de lado B de Ojalá, ambos hablan de la pérdida de muchas cosas, desde la inocencia hasta los deseos y las utopías más terrenales y reivindican una especie de paz individual con esa ausencia y proclamando la creencia de que lo que no está igual existe en otro lugar, y eso de por sí ya nos oxigena el alma. Son como que muy religiosos los dos temas, ¿no? Pero bueno, de todas formas me encantan ambas canciones de Silvio. Creo que todas las personas tenemos un Ojalá que se nos pierde en determinado momento de la Copa de la Vida, Miguel, es inevitable también eso. Esto a veces es desesperante, sobre todo cuando la pérdida es reciente aún, entonces emprendemos la búsqueda -desesperante también, a veces- del fucking Ojalá que se nos perdió de vista. Y es ahí cuando empiezo a entenderlo un poco más a Silvio, ¿sabés? Y viejo, creo que lo importante, en ese caso, es no cejar en la búsqueda, porque así únicamente aparecerá en algún momento. Qué sé yo. Es importante porque somos importantes y todos y todas nos merecemos encontrar a nuestro perdido Ojalá. Sobre todo porque el fixture de la Copa de la Vida está en constante transformación y los partidos los tenemos que jugar, con o sin Ojaláes. Bajón va a ser perder por walkover.

Eulo en la Feria del Libro junto al mítico Chester Swann y el también escritor Javier Viveros

– Hablando de Silvio Rodríguez, estuviste hace poco en la Feria Internacional del Libro en La Habana, ¿Podés comentarme tu experiencia allá? Tanto la experiencia poética literaria como la experiencia social y política de ver parte de aquella isla. ¿Te movió algo? ¿Qué? 

Así es, me tocó la oportunidad de estar en la Isla de los sueños y las realidades, como parte de la delegación paraguaya. Con Lía Colombino dimos una charla que se extendió por un poco más de dos horas en la que, empezamos hablando sobre algunas características particulares de la literatura que se hace en estos tiempos en Paraguay y terminamos respondiendo preguntas sobre la perspectiva política de nuestro país. No es novedad que es gente muy culta la cubana, pero, claro, es distinto cuando te lo cuentan que cuando lo vivís. En ese sentido te imaginarás que estuve tratando de captar la mayor cantidad de energía que pueda de la gente, del lugar, del aire mismo, pero tres días son casi un parpadeo como para obtener una mirada íntegra y profunda de lo que sea, por eso es que te puedo hablar de una cuestión perceptiva antes que descriptiva, como te imaginarás, y lo que percibí fue unas ganas y práctica de compartir su experiencia, tanto desde el convencimiento como desde la expectativa hacia los cambios que se esperan, de cuya necesariedad me pareció que están tan convencidos como convencidos están de la Revolución. Para mi estos breves días en La Habana me fueron muy impactantes por la historia, por el presente y por el futuro de lo que podamos seguir soñando y haciendo en cuanto a las posibilidades de transformación de esta sociedad inhumana que tenemos. Denso es, Miguel, porque cuando intentás observar una realidad compleja con los ojos bien abiertos te permitís ver cosas que a lo mejor no se le da mucha bola, tanto de uno como de otro lado, y eso hace la cosa como que más visceral, mucho más visceral de lo que uno se podría imaginar. En síntesis, percibí una realidad compleja, dura (durísima, te diría, en muchos casos) pero para nada acabada. Y qué sé yo, te puedo decir que volví sintiendo a Cuba un poquito más mía y necesaria, ¿me entendés? Eso es definitivo.

– “Patria” es otro de los poemas que más me han llegado, un poema de amor, pero también un poema político. Patria viene de “fratría” que a su vez viene del griego φρατρία, hermandad, derivada de φρατήρ – hermano, las fratrías -como ambos sabemos- fueron un tipo de agrupaciones sociales propias de la Grecia antigua. En sentido antropológico, se trata del agrupamiento de dos o más clanes de una tribu o un pueblo. En tu poema aparecen algunos seres con los cuales te enlazas “fratríalmente”, como por ejemplo Mangore. Hoy 2011, ¿qué otros seres humanos componen tu fratría y que no están en este poema…?

Muchísimos seres, Miguel, muchísimos, aunque los esenciales me parece que ya entraron en ese poema: Barrett, el Dr. Francia, Mariscal López, Roa Bastos, por ejemplo, aunque no se los menciona directamente. Creo que la historia en si del Paraguay está colocada en este poema como parte misma de esa fratía que decís, en un sentido quizás de esa metaliteratura que mencionabas antes. Yo te cambiaría un poco el orden de la definición del poema, porque para mi Patria es, esencialmente, un poema político y, además, es un poema de amor. Claro que esto tampoco pretende ser algo definitivo, si a alguien le parece que es más de amor que político, todo bien, depende mucho de las necesidades de uno en su momento también. Pero como te decía, muchísimos más seres componen esta fratría que la tomo como propia, muchos luego, vivos y muertos. Pero si me dejás mencionar uno solo que no entró en este poema y que tiene que estar porque es parte de esta patria, ese es Alberto Rodas.

Patria

Mi patria es la vida,
ésta en la que sangro,
y no esa muerte presurosa
llena de
vivos gordos hambrientos
que exprimen esta patria
sin temor al desenfreno
y
me exigen sin vergüenza
que
viva apenas con mis penas
viendo manso
cómo nos
matan sin temores
disfrutando luego
de la
mucha sangre acumulada.

Mi patria es
la tierra roja,

no la colorada,

es esta calle gris
que cual sábana razante
se extiende pegadita
al lado mismo
del asfalto negro
que inunda nuestros pasos.
Es una noble casa de alquiler
en un noble
barrio
que sabe su nombre
como sabe de su barro,
y las hojas mágicas
que sin tiempo
se deslizan leves
desde un tajy inclinado
en una oculta calle
del pantano aguerrido
que libera soledades.

Mi patria
(aunque lo sepan)
es este éxodo de siglos
hacia donde cuernos
quede el Este,
allí donde
la Madre espera
como sólo esperan las madres,
en la vigilia temerosa
de todas de las
madrugadas.

Mi patria,
muchacha oscura que lamento,
son esos ojos negros
cual cruel tormenta
clavados como bandera
en el verano fiero
de este corazón enfermo.
Mi patria,
para más detalles,
son ese
par de
labios rojos
y la sábana sudada
flameando enrojecida
en algún supuesto
y alejado cielo azul.

Mi patria es
la suprema soledad
de una biblioteca en llamas,
es un león acribillado
en las postrimerías
de un río muerto
por las risas envenenadas
de las garras de
cualquier imperio.

Mi patria es densa, amor,

es
densa como todo amor,
es
oscura como todo amor,
es
peligrosa como todo amor…

Es tu
sexo y mi sexo
compenetrados
como la sangre

y el olvido despojado
que se

eleva
y que se
estalla

en el preciso instante
en que
suenan crepitantes
las campanas de la Catedral.

Mi patria
-para que más se entienda-
es un montón de cosas
que tuve y que tendré,
y no ésta que tengo

(o que me tiene)

en las portadas de los diarios,
en el ronroneo aburrido
de las emisoras apagadas,
o en los segmentos saturados
de los programas de tv
que vomita la propaganda.

Mi patria es esta espera.

Mi patria ,
la que existe,
es la del
anarquista transhumante
que relató nuestros dolores
y
la del shamán embravecido
que preparó
el ritual para
para nuestro perfecto nacimiento.
Es el hijo del hombre
que exorcizó nuestros temores
y
Nitsuga Mangoré
quien
hizo bailar entre seis cuerdas
las abejas que nos nombran.

Mi patria,
definitivamente,
es casi
todo esto
y
mucho más.

Mi patria es esto
y
todo
y
más
o
lo que sea,

menos esa aguja oxidada
que en cada fecha patria,
exigen los
patriotas patrioteros
que nos clavemos en el pecho.

 – Eulo, además de poeta, historiador y muchas veces periodista de literatura, vos sos músico de rock, por eso no me extrañó encontrar el poema “Rockanrol”. ¿Qué es el Rockanrol para vos? ¿Ha muerto el Rockanrol?

Una forma de ser. Una forma de ver al mundo y ser consecuente con nuestros ideales y sentimientos. Es lo que, en cierta forma, queremos ser también. Es acto y deseo, curiosidad y descubrimiento. El Rockanrol es -ante todo- Actitud, y es el mejor sonido que me pueda imaginar para ponerle música a mi vida. Es Hendrix, Richards, Lennon, Dylan, Charly, Spinetta, Pappo, Cazuza y el propio Alberto. ¿Que si se murió, decís? Viejo, ya lo dijo Sabina mejor que cualquiera: “es mentira que ha muerto el Rockanrol”.

 – Como me han gustado muchos poemas de Gris, también debo confesarte que no comparto para nada uno: “Revelación”, por razones obvias. En él escribís: “amo a las mujeres que abandonan”. ¿Por qué te da miedo que las mujeres se queden?

Jajaja… Miguelllll… vos sabés que la poesía no es lo excesivamente literal como muchas veces quisiéramos ni tampoco es la inexistencia más acabada como muchos, muchas veces, quisieran. Argel es lo que te voy a decir, pero a veces hay que decir algunas cosas no? Uno ko no anda por la vida preguntándole a las mujeres si nos van a abandonar para saber si podríamos amarla o no. No hay una cuestión intrínseca ahí, espero al menos que no la haya, ja. Son características, un poco generales, sí, pero características nomás. Amamos nomás ya, con más o menos preámbulo, pero amamos sin saber en qué momento se van a ir. Y, por supuesto, mientras las amamos no queremos creer que tarde o temprano se irán, de alguna u otra manera. Te confieso que yo tampoco estoy de acuerdo con esto, eh, ojo, pero la realidad es muchas veces verdaderamente poderosa y no podemos hacer gran cosa para revertirla. Ah, tampoco estoy de acuerdo con tu conclusión final. No me da miedo que las mujeres se queden, al contrario, me da cierto temor de qué manera se irá la próxima mujer, pero a esta altura de mi vida he aprendido a sobrellevar ciertos miedos. Además, el amor se gesta en un tiempo y un espacio en el que ambos existen y son el uno para el otro, se da en un determinado momento en que uno se está quedando con el otro. El abandono es luego un estadío infernal en el que arde el espacio de la persona que estuvo a tu lado, a la que amaste y que te amó, y ese espacio –por supuesto- quema. Y el fuego, en ese sentido, no hace más que rendir honores y pleitesía al indomable amor que surgió de ambos, y es un digno homenaje al dolor del abandonado y de la abandonadora, porque no te olvides que las mujeres que abandonan se llevan consigo un pedazo de nuestro corazón entre sus lágrimas.

– Una última pregunta: si tuvieras que elegir un color para tu próximo libro, ¿qué color elegirías?

Y no sabría decirte con exactitud ahora. No hay muchos colores con los que me sienta plenamente cómodo. Posiblemente sea un azul oscuro, violáceo (que brille en mi como loco diamante). El rojo y negro me es también una combinación poderosa, a más de tener una significación de la gran puta. Pero sea el color que sea, no creo que la tonalidad se modifique porque no creo que mi mirada de fondo cambie de manera radical. Eso sería lamentable.

– Una pregunta de pos data: ¿dónde encuentra el/la ciudadano/a de a pie “Gris”?

Como diría la vieja escuela de publicidad: en las principales librerías del centro. Es un pendiente de este año llevar Gris a diferentes localidades del país, pero de momento está por acá nomás, en las librerías de la Plaza Uruguaya y las que están alrededor. También me pueden pedir por mail y coordinamos la entrega, la dirección es euloga@yahoo.com.ar.

Entrevista realizada por Miguel Méndez

Mario Ferreiro lee a Eulo García

Mario Ferreiro leyendo el poema “Sajonia es un pantano” del poemario “Gris” de Eulo García.

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~ por Editorial Ombligo del Mundo en 16 abril 2011.

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